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lunes, 23 de marzo de 2026

SQUADRON SUPREME





Se ha convertido en lugar común el calificar a la miniserie del SQUADRON SUPREME de Mark Gruenwald y varios dibujantes (12 números entre 1985 y 1986 editados por Marvel), como un "Watchmen antes de Watchmen". Entiendo que la comparación se debe a que ambas obras presentan unos EEUU convertidos en distopía por la acción equivocadamente bienintencionada de los superhombres que los habitan, planteando una serie de dilemas ético/filosóficos en torno al ejercicio del poder. Esta coincidencia es innegable, pero también lo es que, más allá de esta premisa, las diferencias entre la obra de Gruenwald y la de Moore y Gibbons (12 números entre 1986 y 1987 editados por DC) son mucho más notables que sus semejanzas, sobre todo en lo formal. Si Watchmen supuso un impacto para el género de superhéroes, la historieta norteamericana en general, e incluso la mundial, fue tanto por los temas que planteaba como por el modo en que lo hacía, rehuyendo de las maneras y amaneramientos típicos del comic-book para ensayar recursos novedosos que reforzaran los motivos de la obra y que añadieran niveles de lectura, desde una perspectiva posmoderna y metalinguística. Squadron Supreme, en cambio, abraza sin cortapisas los modos clásicos del tebeo superheróico, y hasta parece refocilarse en ellos. En un momento en el que ya estaban empezando a quedar en desuso, Gruenwald no se priva de ningún recurso tópico: textos de apoyo descriptivos y de localización; globos de pensamiento y diálogos expositivos; repetidas presentaciones de personajes; resúmenes de lo acontecido en cada número; caracterizaciones estereotipadas; escenas de lucha "de rigueur" -aunque menos de lo habitual-, etc… A esto se suma la labor, no menos tópica y predecible de los dibujantes: Bob Hall en los cinco primeros números, y Paul Ryan en los restantes, a excepción del séptimo, bosquejado por un John Buscema en piloto automático que, aún así, le da sopas con honda a los otros dos (de hecho, de haberse encargado Big John de la miniserie completa le hubiera otorgado un valor añadido, por mostrarnos una interpretación en el canónico estilo marvelita de lo que no son sino trasuntos de los personajes icónicos de DC). Llama la atención, también, la densidad argumental: Gruenwald hace que los doce números de la serie (el primero y el último, de doble extensión) casi se le queden cortos para la cantidad de personajes y tramas que quiere desarrollar: un no parar de relaciones que se inician y rompen, de traiciones y cambios de bando, de romances, de impostores, de dudas morales expresadas a viva voz, de muertes (y un nacimiento)… Las peripecias del Escuadrón tienen un tono eminentemente melodramático y sentimental y un poco disparatado, que me recuerda mucho a los culebrones del prime time norteamericano coetáneos, con el Escuadrón funcionando como unos Channing o Ewing vestidos de licra. Calificativo que no pretende ser necesariamente peyorativo por mi parte. Squadron Supreme es un tebeo divertido, que se lee con agrado y que contiene elementos e ideas inusuales en el género, sobre todo en su momento, aunque planteados con unas formas que los someten a la ortodoxia.


miércoles, 12 de marzo de 2025

AMAZING ADVENTURES/AMAZING ADULT FANTASY


Con fecha de junio de 1961 y bajo el sello de Atlas Magazines, apareció el primer número de AMAZING ADVENTURES, uno más de los varios títulos que el editor Martin Goodman dedicó a publicar historietas fantásticas y extrañas, en las que la humanidad se veía repetidamente amenazada por monstruos gigantescos surgidos de las entrañas de la tierra o venidos del espacio exterior. En esta cabecera, que mutaría en su número siete en AMAZING ADULT FANTASY y en el quince y último perdería lo de Adult, al tiempo que presentaba al mundo a Spider-Man (pero esa es otra historia, para otra ocasión), Stan Lee y Jack Kirby colaboraban, solo unos meses antes del lanzamiento de Los Cuatro Fantásticos, en historietas como la titulada sencillamente TORR, un típico relato con monstruo alienígena, cuya llegada a nuestro indefenso planeta nos es presentada así. 


La primera viñeta nos muestra a los dos científicos protagonistas manejando sus instrumentos de detección enfocados al cosmos; en la segunda vemos un radar con la señal de un objeto que se aproxima; la tercera viñeta, es una vista del objeto que se dirige a la tierra, desde fuera de ésta, se diría que desde algún punto de la estratosfera, subrayada por un bocadillo con la constatación de uno de los científicos: "It's a spaceship!". En la misma imagen, vemos la llegada de la nave espacial y "oímos" el grito estupefacto del astrónomo. Genial en su sencillez, si lo pensamos, es un montaje muy loco: de la tierra al espacio y vuelta a la tierra (y eso sin mencionar la peculiar representación de nuestro cosmos cercano, repleto de planetoides); y una solución narrativa que, posiblemente, únicamente tiene sentido en el medio historieta. Pero que, sin embargo, para un lector habitual de tebeos resulta de lo más normal. De hecho, a mí me pasó desapercibida en el momento, y seguí leyendo como si nada. Resulta, que el extraterrestre, el Torr del título. intercambia su cuerpo con uno de los científicos, como se explica aquí.


 Al pasar la página (su copia digitalizada, en mi caso), un texto de apoyo nos anuncia que Torr y el protagonista abandonan la cueva a la que el monstruo había llevado a los dos hombres. Pero lo que nos muestra la viñeta es esto. 


De nuevo una vista desde una órbita cercana a la tierra, con su abundancia de cuerpos celestes. Pero aquí no hay nave u objeto alguno que justifique la elección del "plano". Tan sólo, la verborrea amenazante de Torr, ocupando casi todo el espacio de la viñeta. Esta vez, la extrañeza se apoderó de mi. Pero seguí leyendo. Y resulta, que, a pesar de sus bravatas, el protagonista le pega un tiro a su falso compañero (en realidad, Torr), delante de todo el mundo, y es acusado por ello de asesinato. Por fortuna para él (aunque no para la verosimilitud del relato), justo cuando está siendo juzgado por el crimen, el supuesto asesinado revive, a pesar de los balazos, y se presenta para exonerar a su amigo. 

¿Y qué imagen elige Kirby para ilustrar el momento en que el resucitado explica a los presentes que su colega no le mató a él, sino a un ser de otro planeta que lo había poseído?: otra vez, una "toma" desde el espacio -en esta ocasión con la tierra de cuerpo entero-, sin la menor justificación, absolutamente por la cara. Todo apunta, claro, a que se trata de un recurso para ahorrar esfuerzo, para quitarse de en medio una viñeta con rapidez. Un recurso que se repetirá en algún otro número de esta serie. Pero no (que yo conozca) a partir de la "era Marvel", durante la cual "el Rey" siempre dio la impresión de entregarse al máximo. Un recurso justificado por las circunstancias laborales: Kirby tiene créditos en seis títulos en junio de 1961. Y también, esta mezcla de chapuza y genialidad, es parte intrínseca y definitoria del medio, y de la cultura de masas

jueves, 22 de agosto de 2024

FRANCIS, BROTHER OF THE UNIVERSE

 



Estaba un día un representante comercial de Marvel Comics en Japón tomándo café con un franciscano, cuando este le propuso: "¿y por qué no publica Marvel un tebeo dedicado a Francisco de Asís? Así está explicado, en la introducción al susodicho tebeo, el inicio de una relación de años entre Marvel y la iglesia católica que daría como fruto varios comic-books: FRANCIS, BROTHER OF THE UNIVERSE (1980), The Life of Pope John Paul II (1982), Mother Teresa of Calcuta (1984) y, en una segunda tanda, The Life of Christ; The Easter Story (1990) y The Life of Christ: The Christmas Story (1993). En mi archivo figura el primero de ellos, adquirido hace muchos años llevado por la curiosidad al ver su curioso título, sin más referencia (Era Pre-Internet), en el catálogo de la tienda Mile High. No fue poca mi sorpresa, al descubrir un tebeo escrito por Jo (Power Man & Iron Fist) Duffy y dibujado por John (Conan et al) Buscema, con entintado de Marie Severin y asesoría del citado franciscano, el Padre Roy Gasnick, impulsor del proyecto y de otros como el biopic sobre la vida del santo realizado por Franco Zeffirelli. Se trata de un trabajo competente que mediante una narrativa puramente marveliana, pero rebajada de tono, presenta varios pasajes significativos de la vida (o leyenda) del Santo, desde el chavalote fiestero y belicoso, que descubre el sufrimiento en las prisiones enemigas y sufre una "caída del caballo" (sin caballo), que le lleva a fundar una orden basada en el voto de pobreza y eln seguimiento de las sagradas escrituras, a inspirar a las clarisas, a visitar Tierra Santa, a tener visiones místicas varias, y a coleccionar estigmas hasta el día de su muerte. En fin, lo que es una vida de santo.
Francis, Brother of the Universe, que contó con repetidas ediciones hasta 2007 y traducciones a varios idiomas, incluido el castellano, por editoras católicas, pertenece a un tiempo en el que Marvel (y DC) aún tenía autonomía, a pesar de haber dejado de ser una empresa "familiar" y formar ya parte de Cadence Industries, y aún buscaba ser relevante por lo que publicaba y no sólo por las posibles adaptaciones de sus creaciones a otros medios.


[Datos extraidos de: Back Issue nº 37 (dic., 2009; TwoMorrows)]


lunes, 2 de septiembre de 2019

LA AMBULANCIA / THE AMBULANCE




Eric Roberts es un dibujante de Marvel Comics que, a raíz de la desaparición de Janine Turner (la Maggie de Doctor en Alaska), se ve envuelto en una disparatada trama en torno a un médico sin escrúpulos que trafica con personas para llevar a cabo siniestros experimentos, utilizando una ambulancia de modelo antiguo para realizar sus secuestros.
No, no es una gran película, más bien un pésimo thriller tontorrón, pero Stan Lee aparece autointerpretándose en un par de escenas, ubicadas en unas falsas oficinas de Marvel, por donde también cruza Larry Hama (según IMDB y https://ifanboy.com/.../ten-things-you-should-know-about.../, Gene Colan es doble de manos de Roberts en una escena en la que éste aparece dibujando, pero, aunque sí aparecen originales de The Dean, esa escena no existe -o al menos yo no la he localizado-).

jueves, 15 de noviembre de 2018

O ALGO... / STAN LEE: R.I.P.

 



Por más que se empeñara (con notable éxito, como corrobora una vez más el enfoque de las elegías aparecidas a raiz de su deceso), la labor creativa de Stan Lee no puede desligarse de la de sus colaboradores. Aunque no hubieran utilizado el cacareado "método Marvel", intentar dirimir hasta donde llega el mérito de Lee y el de Kirby, Ditko, Romita, Buscema o cualquier otro es no sólo imposible, sino además inútil. Le gustara a Lee o no, Spiderman, Los 4 Fantásticos y el resto de creaciones en las que trabajó le pertenecen a sus compañeros tanto como a él. Y, aún más, le pertenecen también a los creadores que continuaron y continuan dando vida a esa mitología pop moderna, manteniéndola relevante durante los años. Lee se creyó los panegíricos de sus apólogistas y quiso ser Homero, pasando por alto, claro, que también Homero fue, tan sólo, el avatar de una creación colectiva.

lunes, 9 de julio de 2018

O ALGO... / STEVE DITKO / R.I.P.



Pues, sí, Ditko era un bicho raro, como se han ocupado de recalcar todas las necrológicas publicadas estos días. Singular ya desde su apellido, tan guay, que bien podría ahber servido para bautizar a uno de los monstruos que dibujó en Amazing Fantasy, o a alguno de los villanos de Spiderman. Pero no me quiero referir ahora a su recluida personalidad, su peculiar ética laboral, o a su radicalidad político-filosófica (que podrían dar, incluso, para un biopic hollywoodiense, al estilo del dedicado recientemente al creador de Wonder Woman), sino a la rareza que supone el éxito logrado con su Spiderman. Porque resulta bastante obvio que el estilo gráfico de Ditko no concuerda con lo que demanda, tanto hace 57 años como ahora, el mainstream, el tebeo comercial.
Esas figuras rígidas de proporciones cambiantes, esos rostros con ojos entrecerrados y expresión tortuosa, esas contorsiones del trepamuros, más extravagantes que heróicas, esos escenarios minimalistas y barriobajeros, pueden ser difíciles de asimilar, sobre todo si (como fue mi caso -y el de muchos otros de mi generación, intuyo-) se descubren después de Romita y su glamour.
El triunfo comercial de Spiderman en manos de Ditko, dice mucho de la potencia del concepto, cuya atribución debe repartirse entre Lee y Ditko por igual. Y también de la evolución del mercado: significativamente, la obra de Ditkop, parece haber producido mayor influencia en autores que no se han dedicado al mainstream superheróico, que entre los empleados en éste. Cuando se asimila y contextualiza debidamente la estética y narrativa de Ditko, se descubre a un creador poderoso con una visión única del mundo real y de los mundos fantásticos, que ha dejado una profunda huella en la creatividad del siglo XX, y cuya biografía, además, resulta tan enigmática como fascinante.

jueves, 19 de abril de 2018

O ALGO... / SUPERHEROÍNAS Y SUPERAUTORAS




En plena ola de apropiación del mensaje feminista por parte de la industria mediática y cultural, conviene constatar que mucho de lo más digno, fresco y relevante que se ha estado publicando en los últimos años dentro de la mayoritariamente abotargada, producción del género de superhéroes, ha aparecido, precisamente, en títulos protagonizados y escritos y/o dibujados por mujeres.
Si bien es cierto, que las supermujeres existen desde los inicios del género, también lo es que, Wonder Woman aparte, su número e impacto ha sido limitado (al menos hasta la aparición de los X-Men y X-Women de Chris Claremont). Por otro lado, la presencia de autoras en la industria yanqui de la historieta ha tenido precursoras destacadas, algunas recientes y todavía en activo como Gail Simone o Devin Grayson, pero la afluencia de estas se ha visto incrementada a partir de la década de los diez del siglo XXI y viene enmarcada en una tendencia más amplia de infundir al género superheróico de una cierta diversidad respecto al sexo y la raza de sus autores y personajes, rompiendo con el arquetipo WASP instaurado por Superman (un alienígena procedente de un planeta donde, a juzgar por su representación clásica, los varones blancos y heterosexuales poseen las mayores cuotas de poder económico, social y político, justo como en el nuestro).
El arranque de esta afluencia creciente se puede rastrear en buena medida a raiz de la aparición de dos escritoras. La una, Marjorie Liu quien, entre otros trabajos, se hizo cargo de 2010 a 2012 de una serie dedicada a la Wolverine femenina X-23, con eficaces guiones volcados al drama y al "grim & gritty"que presentaban reflexiones en torno a la adolescencia, la marginación y la identidad, y que, también en 2012, se encargó de presentar la primera boda gay (e interracial, por demás) del género, cuando Northstar y su novio Kyle se dieron el "sí quiero" en Astonishing X-Men nº 5. La otra, Kelly Sue DeConnick, fue responsable del que es claramente un título seminal y que marcó el camino para otros que vinieron luego: Captain Marvel, serie que en 2012 recuperó la cabecera del antiguo superhéroe masculino (fallecido diegéticamente en 1982 y sorprendentemente nunca resucitado) para otorgársela a la que fuera primero personaje secundario "de paisano" y luego superheroina derivativa con la identidad de Ms. Marvel, Carol Danvers, con la clara intención de convertirla en personaje femenino de referencia del universo Marvel (su Wonder Woman).
DeConnick y sus colaboradores lograron con éxito su cometido sometiendo al personaje a un proceso de rediseño, rebajando la carga sexual de su disfraz, aupándola en el escalafón superheroico al hacerla asumir el nombre código de Captain en lugar del feminizado Ms., e insuflando espíritu de hermandad femenina al relato de sus hazañas, al convertir a la superheroína en ídolo y modelo a seguir para otras mujeres, representadas principalmente por el personaje de la pequeña Kit.,Todo ello por medio de unos guiones modélicos en su capacidad de dotar de personalidad a la protagonista y a los abundantes secundarios y estrellas invitadas, mayormente femeninos, al tiempo que eran divertidos y respetuosos con la herencia del personaje.
Su éxito y en especial su aceptación por parte del público femenino marcaron una senda a seguir, como quedó ratificado cuando en 2014 se presentó un título que recuperaba el de Ms. Marvel, que había quedado vacante, y que además presentaba a un nuevo personaje, Kamala Khan, que asumía esa identidad llevada de su admiración por la actual Capitana.
Este personaje, a todas luces insólito, una adolescente de origen paquistaní y religión musulmana, revalidaría los logros de su predecesora, gracias al equipo encabezado por la guionista G. Willow Wilson, que creó una protagonista carismática, empeñada en ser una heroína a pesar de todos los obstáculos que sus obligaciones respecto a familia, estudios y amigos le plantean, en la que se han visto reflejados, como en su momento ocurriera con otro héroe juvenil y de barrio, Peter Parker/Spiderman, muchas lectoras y lectores.
Seguirian en 2016, Patsy Walker AKA Hellcat, delicioso festival de risas y acción, obra de Kate Leth, en los guiones y Brittney Williams a los dibujos; Moon Girl and Devil Dinosaur, que presenta las aventuras, escritas por Amy Reeder y Brandon Montclare y con estupendos dibujos de la española Natacha Bustos, de una heroína aún más joven que Kamala Kahn, la afroamericana de nueve años, Lunella Lafayette, que no sólo se ve imbuida del asombroso poder de proyectar su mente al cuerpo del kirbyano Dinosaurio Diabólico, sino que posee además una inteligencia portentosa; y la comedia de superespionaje Mockingbird, creada por la guionista Chelsea Cain y la dibujante Kate Niemczyk. Y en 2017, las andanzas detectivescas de Kate Bishop, la Hawkeye femenina y milenial, narradas por Kelly Thompson, y la odisea multiversal de la adolescente latina y lesbiana America, por Gabby Rivera.
A estos títulos, se podrían añadir la serie grupal A-Force de 2015, que a pesar de contar con la Capitana Marvel en su plantilla y con G.Willow Wilson y Kelly Thompson a los guiones no acabó de lograr transcender su condición de "Vengadores de segunda" y obtener una personalidad propia; y, aunque no cuenten con guionistas femeninas, pero compartiendo espíritu, la Unbeatable Squirrel Girl escrita por Ryan North y con Erica Henderson como excelente y personal ilustradora, heroína de poderes absurdos (bueno, más absurdos de lo habitual) y personalidad excéntrica pero encantadora, en unas narraciones repletas de humor disparatado, pero tierno, y de metalenguaje; o la SpiderWoman del guionista Dennis Hopeless, con dibujos del gran Javier Rodríguez, primero, y Veronica Fish, después, que tiene la osadía de presentar a la protagonista embarazada durante buena parte de su desarrollo.
Todos estos títulos comparten una serie de rasgos comunes: hay menos recurrencia a la violencia y al "festín de tortas" obligatorio en cada número, con un tono general de mucho humor (y títulos como Squirrel Girl y Hellcat, directamente orientados a la comedia), con un tratamiento de lo heróico alejado de cinismos u oscuridades, que da importancia a las relaciones personales, y que apela a un lector/a joven, con múltiples referencias a fenómenos contemporaneos como la omnipresencia de lo digital y los nuevos vínculos sociales que esta favorece,
Y, sí, todos los mencionados pertenecen a Marvel. Y, ¿mientras, en DC? Pues, como tantas otras veces, a la estela de la competencia y a medio gas: en 2014, la anteriormente mencionada Gail Simone, fue sustituida en la serie Batgirl por un equipo constituido por los guionistas Cameron Stewart y Brendan Fletcher, más la dibujante Babs Tarr, quienes procedieron a una capitanamarvelización de la batiheroina, vistiéndola con un nuevo disfraz con botas Dr. Martens y convirtiéndola en una nerd colgada del movil, instalada en un barrio hipster y que vive aventuras mientras se relaciona con un amplio reparto de secundarios, jóvenes y de variada condición sexual.
La inicial repercusión obtenida por la cabecera llevaría a DC a entregar a Stewart y Fletcher una nueva serie en 2015, Black Canary, esta vez con Annie Wu a los lápices, y con la protagonista combinando su carrera superheroica con la de vocalista en un grupo femenino de rock. Ambas series presentaban buenas intenciones, pero su tono resultó deslavazado, oscilando de lo simpático a lo extravagante (por no mencionar el embolado que provocó la poco afortunada aparición de un grotesco villano transexual/drag). Las dos concluirian en el verano de 2016, aunque DC refrendó su apuesta por la perspectiva de género con el inmediato regreso de la primera con Hope Larson a los guiones, acompañada de una Batgirl and the Birds of Prey escrita por las hermanas Julie y Shawna Benson. Ambas encontrarían un tono más centrado (aunque previsible), pero aún así Birds of Prey ha sido cancelada con el número 22. La Batwoman aparecida al mismo tiempo, con Marguerite Bennet coescribiendo junto a James Tynion IV, presenta a la versión lesbiana del personaje (instaurada en 2006), en unas tramas de "pasado traumático" y acento oscuro que suenan tristemente a trillado. Más interesante podría haber sido el trabajo de Bennet en la serie de 2015 (primero publicada en formato digital y luego en papel) DC Bombshells, sino fuera por la elementalidad de unos guiones que poco aportan a la mera recreación en acción de los diseños de una colección de estatuillas de heroínas DC al estilo "pin-up" de los 40, a pesar del atractivo de plantear un universo alternativo a la continuidad oficial que establece a estas heroínas como originales y no derivativas de los héroes masculinos,
Mientras tanto, y a pesar de la marcha de De Connick en 2015, Captain Marvel (con varias renumeraciones, como es práctica común estos días) ha continuado manteniendo sus cualidades gracias al dúo Michele Fazekas y Tara Butters, y, actualmente, Margaret Stohl, y tanto ella como Ms. Marvel multiplicaron su presencia en las series Marvel, formando parte de varios supergrupos y coprotagonizando, la primera, el "evento" Civil War II. Y aunque no ocupan puestos muy elevados en los rankings de ventas, sí parecen bien asentadas en la plantilla de la editorial, sobre todo a partir del anuncio de la próxima adaptación fílmica de la Capitana (sin duda muy determinada por los logros del tebeo). Lo mismo ocurre con Moon Girl, (también con anunciado proyecto de serie de animación) y Squirrel Girl, a pesar de la reciente marcha de su identificativa dibujante Erika Henderson. En cambio, Hellcat, Mockingbird, Hawkeye y America han gozado de corta vida.
El despido de Axel Alonso y su sustitución por C.B. Cebulski como editor jefe de Marvel parece haber propiciado un momento de impass. A pesar de extrañas polémicas recientes (http://escobaeco.blogspot.com.es/.../inako-diaz-guerra...), y de reacciones penosas como el ciberacoso padecido por Chelsea Cain a raiz de insertar en una portada de Mockingbird un lema feminista, la tendencia general en la industria del entretenimiento pasa claramente, sobre todo a raiz de los fenómenos de los Wonder Woman y Black Panther fílmicos, por apuntar a segmentos étnicos y de género divergentes del masivamente explotado hasta ahora del hombre joven -o que aspira a seguir siéndolo- heterosexual y blanco. Las divisiones transmedia de los conglomeardos industriales a los que Marvel y DC pertenecen ya avanzan decididamente por ese terreno y las casas editoras no pueden, o no debieran, darle la espalda a este nuevo paradigma. De hecho, anuncios recientes (DC Ink, DC Zoom, Marvel Rising) señalan a esta tendencia. Traiga lo que traiga el futuro, lo cierto es que en los últimos seis años las superheroínas y sus superautoras han marcado la diferencia.