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lunes, 19 de agosto de 2024

SPIROU: LA ESPERANZA PESE A TODO / L'ESPOIR MALGRÉ TOUT, 4



... y cuatro. El último tomo de LA ESPERANZA PESE A TODO, la saga protagonizada por Spirou y escrita y dibujada por Emile Bravo, es básicamente un epílogo (de tan solo 46 páginas), en el que vivimos la llegada de los libertadores Aliados, no exenta de drama, y los primeros conflictos propiciados por la caza de colaboracionistas, anticipándonos que no todo en la paz va a ser un camino de rosas. Por su parte, Spirou y Fantasio, tras vivir reencuentros deseados y otros no tanto, se disponen a iniciar una nueva vida llena de aventuras, de muy distinto calado a las recién experimentadas, poniendo rumbo a Champignac. Un final que es un principio.

martes, 30 de abril de 2024

SPIROU: EL BOTONES DE VERDE CAQUI / LE GROOM VERT-DE-GRIS

 




La idea de devolver a Spirou a los años de su origen y enfrentarlo a las tribulaciones de la 2ª Guerra Mundial, no la tuvo primero Émile Bravo. En 1982, el guionista Yann Le Pennetier (que firma habitualmente tan solo como Yann) e Yves Chaland serializaron en la revista del personaje (y con un curioso formato de dobles tiras) una aventura ambientada con el habitual estilo retro del dibujante, aunque no fechada, que quedaría inconclusa cuando, tras un cambio en la dirección de la publicación, se decidió que la estética "anticuada" de Chaland podía producir rechazo entre los lectores más jóvenes. Para entonces, Yann ya había ideado una segunda historia, de la que Chaland sólo llegó a realizar unos bocetos: EL BOTONES DE  VERDE CAQUI. Más de veinte años después, en 2009 (un año después del Diario de un Ingenuo de Bravo) y tras haber realizado un par de colaboraciones tanto en la serie paralela (La Tumba De Los Champignag, en 2007, con Tarrin),  como en la principal (los Orígenes de Z, en 2008 junto a Morvan y Munuera), Yann rescató el guion abandonado y éste vio la luz con dibujos de un talentoso seguidor de Chaland: Olivier Schwartz. Ambos, y como en el relato de Bravo, nos presentan a Spirou, botones del Moustic Hotel, y a Fantasio, buscavidas sin fortuna, en 1942, en una Bruselas tomada por los nazis. Yann, sin embargo, es un creador con una personalidad muy alejada a la de Bravo. Desde sus inicios en la revista Spirou en los últimos años 70, destacó por su carácter corrosivo e iconoclasta que, en años posteriores, daría lugar a series dotadas de un humor negro de alto voltaje (y vida efímera) como Nicotina (protagonizada por un grupo de punks infectados de SIDA) y Lolo y Sucette (sobre un par de prostitutas), ambas con dibujos de Hardy y publicadas en España por El Víbora. Pero, a pesar de esta inclinación a lo caustico, también materializada en series paródicas del cánon aventurero, como Los Innombrables o Bob Marone, ha sido capaz igualmente de realizar continuaciones ortodoxas de series creadas por los grandes maestros, como Marsupilami, Gastoon (sobrino de Gaston), Chaminou, o Thorgal, aunque en este aspecto también ha visto algún intento frustrado, por salirse demasiado por la tangente, como su aportación a Kid Lucky, que no satisfizo al editor. Similarmente, su homenaje, junto a Schwartz, a tres héroes de la BD, en el álbum Gringos Locos, que narra el viaje de Jijé, Franquin y Morris en 1948 a los EEUU y Méjico, fue recibido con desaprobación por las familias de los autores mencionados. Este conflicto entre el respeto a la tradición y la tendencia a la ruptura, está presente también en El Botones de Verde Caqui. Si Bravo plantea un romance iniciático para Spirou de carácter puramente platónico, Yann lo expone al acoso seductor de una explosiva oficial alemana: el rechazo del joven se diría debido antes a la condición de nazi de ella, que a algún tipo de mojigatería. Fantasio, sin embargo, no mostrará reparo alguno en aceptar sus proposiciones. Por otro lado, el ambiente bélico está tratado por Yann con mucho menos dramatismo y verismo que en los álbumes de Bravo. Los alemanes de Yann son caricaturescos y risibles. La acogida y ocultación de paracaidistas británicos por parte de Fantasio, se convierte en un chiste recurrente. El grafismo y la puesta en escena de Schwartz, dinámicos y espectaculares, refuerzan el tono del relato que es, en todo momento, cómico y aventurero. Y fantástico: el Dr. Samovar, un científico rescatado de una de las primeras historietas de Franquin en la serie, combate a la aviación alemana mediante murciélagos cargados de explosivos y controlados con ultrasonidos. Este tono ligero y desdramatizado de la historia, dio lugar a una polémica. Joann Sfar, uno de los iconos de la Nouvelle BD, criticó en su blog el tono frívolo de la historia y, en concreto, una escena protagonizada por una adolescente judia que Spirou encuentra escondida de los alemanes y de la cual se ve separado, pero de quien permanece enamoríscado durante el resto del libro, cuyo tratamiento denota, según Sfar, una mirada caricaturesca de la mujer, del amor y de los judios, para la que llega a utilizar el término "antisemita", aludiendo incluso a trabajos anteriores de Yann. Una polémica intrincada (como se puede comprobar aquí:  https://www.actuabd.com/spirou-et-fantasio-une-polemique-vert-de-gris), y en mi opinión desafortunada. La obra de Yann y Schwartz, que tuvo continuación en dos álbumes más (La Luz de Borneo y La mujer Leopardo), aunque ya sin el trasfondo bélico, es muy distinta en pretensiones y logros a La Esperenza Ante Todo, pero igualmente excelente. Es divertida, ingeniosa y, sí, audaz; al tiempo que entabla un dialogo con el pasado y el futuro del personaje tan valioso como el de la obra de Bravo.



martes, 16 de abril de 2024

SPIROU: LA ESPERANZA PESE A TODO / L'ESPOIR MALGRÉ TOUT, 1-3




En Diario de un Ingenuo, primera aportación de Émile Bravo, a la serie conocida inicialmente (2006) como "Une aventure de Spirou et Fantasio par", luego renombrada "Le Spirou de" y actualmente identificada únicamente como Spirou a secas, el autor francés de origen español llevó a cabo una auténtica "vuelta a las raices", ubicando al personaje en el año 1939, sólo unos meses después de su creación por Rob-Vel, y a unas cuantas páginas del inicio de la Segunda Guerra Mundial (la invasión de Polonia ocurre un poco antes del final del álbum). El joven héroe, al que Bravo devolverá también su empleo inicial de botones de hotel, vive una serie de peripecias que, rocambolescamente acaban influyendo en el inicio de la conflagración bélica, cuyas consecuencias, para Spirou, para su Bruselas natal y para el mundo, se harán sentir en la tetralogía La Esperanza Pese a Todo, iniciada en 2018 y cuyo tercer tomo apareció en España hace unos meses. Coetáneo y compañero de estudio de los miembros de la denominada generación de la "Nouvelle BD" de los 90 del siglo pasado, aunque no se le suele incluir en la misma, quizás por haber desarrollado su carrera en grandes editoriales, sin haber pasado por los editores independientes (como L'Association, aglutinante principal del grupo), Bravo hace gala en su Spirou de las constantes que caracterizan su obra: su dedicación al público infanto-juvenil, su voluntad didáctica y moralista y su inquebrantable espíritu bonhomista. En el relato de Bravo, Spirou vive en sus carnes las fatalidades de la ocupación de su país, de la persecución a los insumisos y a los judios, de las restricciones, las deportaciones (está a punto de acabar en Austwitz), los bombardeos...  Bravo sitúa al héroe de ficción ante similares penurias a las que vivieron los responsables de que sus aventuras, que en su ficción siempre eludieron hacer mención alguna a esa dura realidad, pudieran ser gozadas por los pequeños, y grandes, lectores. 



En la vida real, el francés Rob-Vel, creador del personaje (junto a su esposa Davine y a Luc Lafnet), fue movilizado, herido y hecho prisionero. La familia del editor Jean Dupuis vivió la movilización o deportación de la mayoría de sus trabajadores, incluidos los hijos mayores, Paul -que también fue captivo de los alemanes- y Charles. También, las restricciones, el cierre de la empresa y un intento de huida del país, que acabó con el cabeza de familia exiliado en Inglaterra y separado del resto hasta el final de la contienda (dos semanas antes de su regreso a Bruselas, un ataque cerebral, mermó notablemente sus facultades). Los sótanos de los talleres de la editorial/imprenta J. Dupuis, Fils et Cie. sirvieron de refugio antiaéreo para la familia, los trabajadores y vecinos. En las viñetas de Bravo, el ingenuo idealista Spirou, se ve relacionado con la resistencia, y sus principios pacifistas se ven confrontados por la tesitura del recurso a la violencia. El codirector de la revista Spirou, René Mathews (yerno de Jean Dupuis) y el redactor jefe de la misma, Jean Doisy, fueron miembros destacados de la resistencia belga. Doisy camuflaba mensajes codificados en sus textos para la revista. Durante el periodo en que las autoridades alemanas negaron el permiso de publicación, Doisy tuvo la idea de asociarse con el marionetista Andre Moons para realizar espectáculos de títeres protagonizados por Spirou, Tif y Tondu y hasta un proto-Fantasio. Le siguieron versiones en guignol, similares a los que los propios Spirou y Fantasio emplean para ganarse unos francos en el relato de Bravo. El responsable de los decorados de los espectáculos de títeres, así como supervisor de la central bruselense del Club de Amigos de Spirou, Jean- Jacques Oblin, formó parte del grupo de saboteadores anti-alemanes conocido por Grupo G, junto a su esposa Josette. Ambos acabaron en campos de exterminio; él sobrevivió, pero ella no. Todos estos ecos entre la ficción y la realidad, confieren una resonancia especial a La Esperanza Pese a Todo, y le imbuyen de una profundidad inédita en el personaje. Pero Bravo no olvida cual es su público, ni cual es la esencia básica del personaje. Los sucesos, más dramáticos o menos, se suceden en una narración divertida, bienhumorada y trepidante. El aventurero Spirou vive su aventura, quizás, más intensa y emocionante, pero siempre sin perder su espíritu cordial y, pese a todo, esperanzado.