martes, 4 de noviembre de 2025

24 HOUR PARTY PEOPLE (Michael Winterbottom, 2002) es una película muy interesante formalmente. Steve Coogan interpreta a Tony Wilson, figura televisiva y promotor musical responsable de las salas The Factory y The Haçienda (sic), y del sello de igual nombre que la primera, ejerciendo de personaje central y narrador meta-consciente de un relato que, aunque expuesto en imágenes de gran verisimilitud, juega con la mezcla de hechos reales, suposiciones y bulos demasiado atractivos para no ser dados por buenos ("print the legend") para recrear, no una historia detallada y fiel a la realidad, sino el espíritu de unos personajes - músicos, productores, técnicos y seguidores-, que tuvieron protagonismo en el tránsito entre el post-punk y la década de los 80, dando vida a la escena sonora y de hedonismo contracultural del sonido Madchester. La película, razonablemente hagiográfica, incluyendo su sentido recuerdo a Ian Curtis (Joy Division) y su retrato carismático del también fallecido Wilson y su peculiar ética ejecutiva, que le llevaba a redactar con su propia sangre contratos que daban toda la libertad creativa y los derechos autorales a las bandas con las que firmaba, es divertida y fluida, pero, por supuesto, su disfrute dependerá del grado de afinidad del espectador hacia el tema tratado.

domingo, 28 de septiembre de 2025

Es de celebrar que Joaquín López Cruces haya retornado a la historieta, después de muchos años de ausencia (que yo sepa). Su labor en El Otro Mundo (Astiberri, 2025), sobre un guión de Enrique Bonet, es brillante como era de esperar, exhibiendo una línea desnuda, impoluta y sinuosa, con la cual recrea figuras y escenarios tan bellos como expresivos, por más que personalmente hecho de menos la elegancia, sofisticación y sensualidad de su pincel en obras anteriores como Sol Poniente (1986). La historia parte de una interesante premisa: las reacciones favorables y adversas con las que se enfrenta un grupo de educadores de las Misiones Pedagógicas del gobierno de la Segunda República en una atrasada aldea de las Alpujarras. Hay una acertada recreación de ambientes y modos de ser, así como del conflicto entre unas mentes progresistas e idealistas y otras retrógadas e inmovilistas. Funciona peor, sin embargo, la inclusión de una trama de abusos sexuales a una menor, más tremendista, y que no acaba de resultar orgánica. 

miércoles, 24 de septiembre de 2025

El Libro Negro (Paul Verhoeven, 2006): ¡Tremendo peliculón! Arranca como un típico drama sobre judios huyendo del terror nazi  pero pronto la protagonista (maravillosa Carice Van Houten) demuestra una capacidad de resiliencia y una voluntad de no dejarse victimizar que la emparenta con la Isabelle Huppert de Elle (2016) y la Virginie Efira de Benedetta (2021). A pesar de todas las penurias que el relato le reserva, solo la vemos llorar, brevemente, casi al final, y es más por pena ante el fatal destino de tantos seres queridos que por autocompasión. El ritmo es vibrante, casi frenético, y el tono es juguetón, descarado, impúdico (hay una escena de la Van Houten tiñéndose el pubis que pareciera una referencia al famoso cruce de piernas de Sharon Stone en Instinto Básico y a las quejas de esta a posteriori), con algún apunte directamente escatológico. Casi una nazisplotation, pero con la potencia visual y narrativa de Verhoeven. Y tres años antes que Malditos Bastardos de Tarantino.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

AVRIL Y EL MUNDO ALTERADO



 AVRIL Y EL MUNDO ALTERADO (Christian Desmares y Franck Ekinci, 2015), es un filme francés de dibujos animados que basa sus personajes y escenarios en diseños de Jacques Tardi. Con participación en el guion de un ocasional colaborador del creador de Adele Blanc-Sec, Benjamin Legrand -guionista de El Exterminador de Cucarachas-, se trata de un relato que aúna distopía y steampunk para presentar un mundo alternativo en el que la desaparición inexplicada de sus científicos más destacados ha dejado atascada a la humanidad en la era del carbón, con consecuencias ambientales catastróficas. Sorprende un poco ver el grafismo de Tardi en una clave tan abiertamente ci-fi y fantástica, pero su estilo está bastante bien trasladado y los personajes son plenamente tardinianos. Aunque el guion se enmarañe un poco en idas y venidas, es una película estéticamente agradable, con protagonistas simpáticos e ideas interesantes.





lunes, 4 de agosto de 2025

SCORCHY SMITH AND THE ART OF NOEL SICKLES



 En 1927, dos jóvenes dibujantes, Milton Canniff y Noel Sickles, coincidieron en las oficinas del Columbus Dispatch, periódico de la capital de Ohio, donde el primero ejercía de "artista para todo", y el segundo acudía buscando entrar en el negocio. Se iniciaría así una amistad de por vida, con múltiples años de labor y experiencias compartidas. En 1933, ambos debutaron en el terreno de las series de prensa. Canniff inició las andanzas del pequeño Dickie Dare junto a una sucesión de personajes históricos. Sickles heredó de su fatalmente enfermo creador, John Terry, la serie del aviador y aventurero Scorchy Smith. Inicialmente, Sickles imitó el estilo tosco y esquemático de su predecesor -aunque inmediatamente mejorándolo-, lo cual le sirvió para aprender los rudimentos de un lenguaje, el de la historieta, al cual nunca antes había prestado atención. 



Pero pronto se propuso llevar su trabajo a más altas cumbres: a partir de su experiencia realizando posters cinematográficos para la RKO, y de su aprecio por los ilustradores satíricos de la revista alemana Simplicisimuss y por los impresionistas, modelaría conscientemente un estilo basado en la fuerza compositiva y el uso contrastado del blanco y el negro. Un estilo que buscaba una mayor eficacia con un menor esfuerzo, y que iría imponiendo en la serie progresivamente. Para marzo del 34, el rallado característico de Terry se combinaba con masas de negro que conferían tridimensionalidad a las formas.



 Dos meses después, el rayado desaparecía y las zonas negras se expandían, llegando a acaparar figuras completas y creando mediante el contraste con el blanco una forma de iluminar cargada de reminiscencias cinematográficas.



Para 1935, y con la introducción de semitonos por trama mecánica, las imágenes de Sickles habían adquirido una cualidad casi fotográfica, que daba cuenta de su exhaustivo empleo de la documentación, pero también de su dominio del naturalismo en figuras y escenarios. 




En su último año en la serie, 1936, Sickles llegó a realizar tiras de una belleza inusitada, con una iluminación exquisita, un manejo sensual de la mancha, un control prodigioso de la línea y una eficaz variación de planos y encuadres. 





Desafortunadamente, la excelencia no se extendía al terreno del relato. Sickles se limitaba a improvisar sobre la marcha las aventuras de su cow-boy con avión en lugar de caballo, en tramas previsibles y carentes de emoción. Sin llegar a sentirse nunca totalmente cómodo en su labor, finalmente, acabó abandonando la serie y el medio, dedicando el resto de su vida a la ilustración con gran éxito. 

Suerte muy distinta corrió su amigo y colega Canniff, que con el estreno en octubre de 1935 de su nueva serie Terry y los Piratas lograría alcanzar el Olimpo de la historieta, aplicando las enseñanzas obtenidas en su tiempo compartido con Sickles. Si en su arranque Canniff plantea una estética casi de línea clara 



(con un Terry muy tintiniano, con su mechón en la frente y sus pantalones bombachos), pronto comienza a jugar con las tramas, los rallados y algún bloque de negro para equilibrar las composiciones. 



Para finales del 35 su capacidad para la iluminación ya es comparable a la de Sickles. Su dibujo, sin embargo, evolucionaría por caminos de progresiva estilización, frente al realismo de Sickles, configurando un estilo tremendamente reconocible que se convertiría en un estándar a imitar en la industria internacional.




La herencia de Sickles, no obstante, también se perpetuaría por la vía directa. Lo contó John Romita: una extensa colección de fotocopias de las tiras de Scorchy Smith, propiedad de quien llegaría a ser uno de sus más brillantes herederos, Alex Toth, circuló de mano en mano durante años entre numerosos dibujantes, sembrando su semilla.

Todas las aventuras de Scorchy Smith creadas por Noel Sickles fueron recogidas, junto a una biografía del autor escrita Por Bruce Cannell y una extensa (y anonadante) selección de ilustraciones y dibujos, en un monumental (y poco práctico) tomazo, SCORCHY SMITH AND THE ART OF NOEL SICKLES, publicado en julio de 2008 por IDW, que reposa en una de mis sufridas estanterías. 




domingo, 15 de junio de 2025

CAPITÁN AMÉRICA: BRAVE NEW WORLD / CAPTAIN AMERICA: BRAVE NEW WORLD




 CAPITÁN AMÉRICA: BRAVE NEW WORLD (Julius Onah, 2025) es básicamente la peli Marvel de Harrison Ford. Parece orquestada en torno a la figura de Ford y a su estatus de estrella al estilo clásico hollywoodense y Ford corresponde aportando su carisma como tal, a un personaje mediocre (heredado de dos intérpretes previos). Ford y su hulkización son el principal gancho de un film que en su guión logra incluir algunas bien hilvanadas referencias a Los Eternos y a la serie Falcon and the Winter Soldier, además de presentar en el MCU oficial al adamantium (abriendo la puerta a ya saben quién); pero que en la parte que debiera destacar, la de las escenas de acción y fantasía, resulta tan deslucida como viene siendo habitual en la casa, quedandose a la altura de un séptimo episodio apócrifo de la mentada serie de Disney+.



viernes, 23 de mayo de 2025

EL ETERNAUTA: SEGUNDA PARTE




 Me gustaría romper una lanza en favor de EL ETERNAUTA: SEGUNDA PARTE, la continuación de las aventuras del héroe de Oesterheld y Solano, realizada en 1976, a raíz del éxito logrado por la reedición de la obra original el año anterior, y que ha sido habitualmente relegada y menospreciada. El primer Eternauta es usualmente considerado el auténtico y más valioso, elogiado por su humanismo y su concepción del "héroe colectivo" (una noción subrayada por el propio Oesterheld muy a posteriori), en oposición a una segunda entrega descalificada como "fallida y "radicalizada", valoraciones, en ambos casos, que merecerían una revisión. En buena medida, creo, el rechazo hacia la secuela viene motivado por las circunstancias que rodearon a su realización: Oesterheld ya era entonces miembro del grupo guerrillero montoneros y tuvo que pasar a la clandestinidad ante la amenaza represiva de la dictadura recién instaurada. O, quizás, porque el guion se abandona mucho más a lo fantástico. En mi opinión, la obra, como historieta de aventuras (que, conviene no olvidar, es de lo que se trata en primera instancia), es igual de trepidante y emocionante que su predecesora y presenta a un Solano López en pleno desarrollo de su característico estilo. Y, por otro lado, ofrece un subtexto muy impactante: cuando Juan Salvo reacciona a las muertes de su esposa e hija con la estoica aceptación de su sacrificio en aras de un bien mayor, ¿ no podemos imaginar a un Oesterheld intentando asimilar de algún modo el dolor por el destino de sus propias hijas (y co-militantes), por entonces ya desaparecidas?.