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domingo, 20 de octubre de 2024

MARVEL VS. DC. 50 AÑOS DE GUERRA EDITORIAL / SLUGFEST: INSIDE THE EPIC, 50-YEAR BATTLE BETWEEN MARVEL AND DC




En MARVEL VS. DC. 50 AÑOS DE GUERRA EDITORIAL (Planeta Cómic, 2021: edición original en 2017), el periodista Reed Tucker repasa la historia de las relaciones entre las "Big Two" norteamericanas, detallando enemistades, acercamientos, coincidencias, imitaciones, juegos sucios y demás lances que han caracterizado su competición por el mercado y el corazón de los lectores. Muy bien escrito y repleto de datos interesantes, es una lectura que complementa muy bien al Marvel Comics: la historia jamás contada de Sean Howe (recién reeditada por Es Pop). Si le añadimos que sólo me costó 4 euritos, sólo puedo calificar la compra de muy satisfactoria.

lunes, 10 de septiembre de 2018

PROFESSOR MARSTON AND THE WONDER WOMEN



Aunque los personajes son interesantes y atractivos y la exposición que se realiza de su heterodoxo concepto del amor, el sexo y la familia, pertinente y hasta valiente, PROFESSOR MARSTON AND THE WONDER WOMEN ( Angela Robinson -directora y guionista-, 2017), peca de un exceso de hagiografía y enamoramiento hacia sus protagonistas y de edulcoramiento en el tono (esas escenas de sexo rodadas como videoclips cursis) que banaliza bastante el resultado aunque, con todo, acaba despertando emoción, aunque sea a base de recurrir al final trágico y a reafirmar su condición de relato verídico mediante la inclusión de fotografias de los protagonistas reales en los créditos de salida. Las referencias a la industria del comic-book son, por otro lado, limitadas y de poco calado.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

COLOSSAL




En COLOSSAL (Nacho Vigalondo, 2016), Anne Hathaway tiene un problema con la bebida que acaba afectando a su vida sentimental y profesional. Al volver a su ciudad natal y reencontrarse con su amigo de infancia, Jason Sudeikis, descubre, sin embargo, que el alcoholismo de éste tiene consecuencias aún más oscuras, liberando en él facetas siniestras de celos, manipulación y violencia. Explicado de forma adecuadamente escueta como consecuencia de un extraño fenómeno experimentado en la niñez, la crecientemente turbia relación entre ambos adquiere de repente un sorprendente reflejo de corte fantástico: sus peleas son mimetizadas a miles de kilóometros de distancia, en Corea del Sur, por un gigantesco robot y un monstruo kaiju. La épica de estas batallas, retransmitidas a todo el mundo, eleva el drama personal a categoría universal, en un brillante recurso pleno del ingenio ya demostrado por Vigalondo en sus trabajos anteriores, pero que aporta esta vez un nivel de emoción y reflexión superior, en lo que supone un paso adelante en una carrera más que interesante.

jueves, 21 de diciembre de 2017

SPIDERMAN: HOMECOMING


Si ya la integración del héroe arácnido en la continuidad narrativa de los films producidos por Marvel Studios (previo acuerdo con la responsable de su cinco previas apariciones cinematográficas, Sony) no gozó del derecho a efectuarse mediante un largometraje al efecto (a diferencia de, por ejemplo, Ant-Man), debiendo conformarse con materializarse como subtrama cómica de Captain America: Civil War, su debut en película nominalmente propia, SPIDERMAN: HOMECOMING, prolonga aún más el agravio comparativo, al mantener la condición del otrora puntal de La Casa de las Ideas como becario de un Iron Man roba-planos, y abundar en la desnaturalización del personaje (ya anticipada en los tebeos) mediante la incorporación de un disfraz electronizado. Si bien el guion acierta, por ejemplo, tanto al dotar al villano (un, por lo demás, irreconocible Buitre) de una cierta motivación para su villanía, así como al presentarlo como padre del interés romántico de Peter Parker, siguiendo así la tradición stanleeniana de entreverar la vida personal del protagonista con sus vicisitudes superheroicas, el tono del film se mantiene siempre alejado de los mejores momentos de las historietas, haciendo uso y abuso de la comedia y la verborrea y sin ofrecer ni traza del angst nerd (1) de Lee/Ditko, o del hip soap (2) de Lee/Romita.(1) Angustia existencial del empollón rarito.
(2) Melodrama enrollao y modernete.

martes, 19 de diciembre de 2017

YO FUI GUÍA EN EL INFIERNO




Ya veterano representante de la generación de historietistas valencianos de fines de los noventa y principios de los dosmil, Gerard Miquel, en su primera obra de larga extensión Yo fui guía en el infierno (Desfiladero Ediciones), ha adaptado una novela de Fernando Arias, que narra el viaje realizado en 1792 por el botánico Cavanilles, por cuenta del rey Carlos IV, por la agreste región de la Hoya de Castalla (Alicante), en compañía del joven guía Ángel; relato mediante el cual quedan expuestos los conflictos de la época, entre el pensamiento ilustrado y progresista y los atavismos y supersticiones de las zonas rurales, y que, en la versión de Miquel adquiere en su tramo final un clímax terrorífico y semi-fantástico, resuelto con estupendo brío expresivo por el inteligentemente ingenuo grafismo del autor.

lunes, 20 de noviembre de 2017

O ALGO... / LA MEDIANOCHE DE LOS SUPERHÉROES




La aparición del primer número de DOOMSDAY CLOCK, tebeo que "oficializó" la integración del Watchmen de Moore y Gibbons en la continuidad narrativa compartida por las actuales series de DC Comics, me trajo recuerdos de mi primera lectura del primer número de la mítica-no-lo-siguiente serie. Recuerdos de la sorpresa de mi joven yo ante la brillantez de unos recursos formales y una profundidad temática insólitos. Del deslumbramiento ante una obra que parecía abrir una esplendorosa vía de futuro para el género de superhéroes (ese que todavía hoy no acierto a comprender por qué tanto me fascina) y de la ficción fantástica en general. Tras leer Watchmen, soñaba uno con los tebeos que habían de venir después.
En los años que han pasado, he llegado a comprender que la luz que emitía aquella obra no debía servir precisamente para iluminar un camino a seguir, sino más bien como aviso de la proximidad de una costa peligrosa a la que no convenía acercarse. En los años que han pasado, hemos visto a los superhéroes balancearse (mediante sus telarañas o sus batcuerdas), en lo político, de izquierda a derecha; en lo psicológico, de lo profundo a lo banal; en lo temático, de lo infantil a lo provocativo; en lo industrial, de lo semiartesanal a lo transmedia…
Hoy, cuando el audiovisual (cine, tv, videojuegos…) se ha apoderado del género (sumándole unas cuantas mutaciones más a las ya padecidas desde el Action Comics nº1), cuando las editoriales han quedado relegadas a un papel subalterno, cuando el compromiso de los creadores se ve limitado por las imposiciones ejecutivas y la atracción de los pastos ¿más verdes? de la propiedad intelectual, y cuando los lectores nos debatimos entre el deseo de novedad y el de que los personajes y sus historias sigan siendo "como tienen que ser", la aparición de este Doomsday Clock, en la estela de anteriores ejemplos de la explotación nostálgica, como la precuela apócrifa Before Watchmen, el retorno de Gaiman a Sandman, o el tercer y descafeinado Dark Knight de Miller, se aparece como un mensaje de claudicación creativa definitiva: un "no sabemos, o queremos, o podemos inventar nada nuevo".
¿Es esto lo que le queda por ofrecer al género? ¿imitadores de Alan Moore contando historias de La Visión o de Mister Miracle? ¿Un Rorschach negro?
El ominoso título de la obra de Johns y Frank, se antoja premonitorio. El reloj, inclemente, sigue marcando las horas, minutos y segundos. La medianoche de los superhéroes está cada vez más próxima. Y se hace muy difícil pensar que le pueda seguir un nuevo amanecer.

jueves, 14 de septiembre de 2017

LEGION

 




Viajando en dirección opuesta a la de sus exitosos primos de Netflix, LEGION (Noah Hawley; 2017-2019), la recreación televisiva del personaje homónimo -rescatado del extenso fondo de armario marveliano, y más concretamente de la extensa etapa de Chris Claremont como demiurgo de su rama mutante-, se aparta del realismo noir, urbano y milleriano (frank...milleriano) de aquellos y de su aproximación low-fi a los superpoderes, para abrazar sin complejos buena parte de lo fantástico, lo imposible y hasta lo ridículo del género, dando forma a un trepidante juego de matrioskas psíquicas, en el que la metáfora de la otredad mutante se relaciona con la de la enfermedad mental, tomando tanto del patriarca Claremont (y su obsesión con el alter-ego-oscuro -o reverso tenebroso...-), como de alguno de sus herederos (la banda de mutantes con estética seventies es muy The Invisibles, de Morrison), y que en lo formal es de una brillantez que, sí, roza lo exhibicionista, pero se le disculpa, por lo divertido del resultado. Mi cosa audiovisual sobre gente con superpoderes favorita desde Misfits.

jueves, 2 de febrero de 2017

RENATO JONES: THE ONE %




Enérgica, provocadora y audaz, la nueva serie de Kaare Andrews, RENATO JONES: THE ONE % (Image), es su mejor trabajo hasta la fecha. Un destilado de influencias, la principal de las cuales es el Miller de Dark Knight Returns (con todo y que Andrews ha exhibido variados registros gráficos durante su carrera), dan forma a una obra rotunda formal y temáticamente (un justiciero que asesina a ricos corruptos), con clara intención de confirmar una voz propia. Puede que, por momentos, se pase de revoluciones y oscile sobre la delgada línea que separa lo brillante y lo epatante, pero aunque no siempre acierte, Andrews siempre lo intenta, y lo intenta a tope, sin medias tintas, dándolo todo. Se le agradece.