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martes, 22 de octubre de 2024

DIABOLIK: ¡GINKO AL ATAQUE! + ¿QUIÉN ERES? / GINKO ALL'ATTACO! + CHI SEI?




Unas notas acerca de ¡GINKO AL ATAQUE! y ¿QUIÉN ERES?, segunda y tercera entregas de la saga de Diabolik dirigida por los hermanos Antonio y Marco Manetti: Giacomo Gianniotti, que sustituye a Luca Marinelli en el papel del héroe/villano, carece de la magnética severidad de este. Su expresión mucho más relajada y ufana le resta la cualidad amenazadora que emanaba de Marinelli. De todas formas, se da la particularidad de que estas secuelas prestan más atención a otros personajes, además de que el protagonista pasa buena parte del metraje "disfrazado" (en la práctica, interpretado por otros actores) con lo cual la presencia en pantalla de Gianniotti -e incluso la de su partenaire, Miriam Leone- es reducida. Uno de los nuevos papeles que comparten protagonismo es el de Monica Bellucci como Altea, la sufrida amada del inspector Ginko, cuya interpretación es sorprendentemente afectada, habiendo sido muy criticada (en IMDB), aunque yo no la encuentro fuera de lugar en una ficción tan estereotipada y estilizada como la presente. De nuevo, los guiones se corresponden con gran exactitud a relatos de los tebeos, y cabe señalar el papel nada subalterno ni pasivo que tienen las protagonistas femeninas. Eva Kant en las tres entregas y Altea en la tercera no dudan en entrar en acción para rescatar a sus amados y no se trata de actualizaciones presentistas, sino decisiones de las hermanas, Giussiani. Por otro lado, el tercer episodio se retrotrae, como el título indica, al origen del personaje, es decir a los acontecimientos que llevaron a nuestro antihéroe a adoptar la identidad de Diabolik, narración que resta misterio y poesía al personaje, pero que obedece a las reglas del folletín y de la narrativa popular. Por lo demás, sin alcanzar quizás el nivel de sugerencia y sorpresa de la primera entrega, las dos siguientes sí mantienen sus rasgos de brillantez formal y narrativa.



lunes, 7 de octubre de 2024

DIABOLIK






Considerable sorpresa me ha deparado el visionado de DIABOLIK (Antonio y Marco Manetti, 2021), primera entrega de la trilogía, continuada en los dos años siguientes. sobre el personaje clásico de la historieta italiana. No sólo por haberme enfrentado a ella sin prescripción ni información previa alguna, sino por que ha resultado no parecerse a ninguna otra producción franquiciada que haya visto en los últimos años. Sus responsables, los hermanos Manetti y su equipo, bien podrían haber optado por plantear un remake de la anterior adaptación del personaje, firmada por Mario Baba en 1968, recreando su estética de pop psicodélico y su tono camp, algo que parece que esperaban muchos, a tenor de los comentarios que se pueden leer en IMDB. O por realizar un reajuste ideológico, para adecuar el personaje a los parámetros actuales de temáticas identitárias e inclusivas. Pero no, los Manetti, y sus productores (entre los que se cuenta la editorial Astorina, propietaria de la serie), han sido capaces de eludir estas u otras tácticas de aggiornamiento, optando por respetar fidedignamente el original, tal como fuera concebido en 1962 por las hermanas guionistas Angela y Luciana Giussani. La película se ambienta en los años 60, en las ciudades europeas ficticias inventadas por las Giussani (Clerville, Ghenf), y reproduce con fidelidad el tercer tebeo de la serie (el que en su momento fue objeto de denuncias por "corrupción de menores") donde se presenta a la, desde entonces, compañera inseparable del protagonista, su amante y cómplice Eva Kant. Diabolik es presentado como un criminal refinado y atractivo, pero sin escrúpulos a la hora de matar o de hacer luz de gas a Elisabeth, la mujer a la que enamora para que le sirva de tapadera. Luca Marinelli le presta su físico y sobre todo su mirada magnética y enigmática y un permanente gesto adusto. Su actividad criminal no tiene justificación, al menos en esta primera entrega de la serie. Tan sólo mediante una breve frase en el enfrentamiento final con el inspector Ginko, su némesis, cuando este se califica como defensor de la ley, "la de cualquier ciudadano, la de cualquier ser humano", la respuesta del villano, "No la mía", nos proporciona el atisbo de una mentalidad megalomaníaca. La bellísima Eva, encarnada por Miriam Leone, es el único ser que Diabolik considera a su altura y su enamoramiento tiene mucho de fascinación especular. Diabolik, hijo espurio de Fantomas, y Eva son más conceptos que personajes, creados por las Giussani con la función de producir morbo por el contraste de su aspecto seductor y sus acciones criminales (que con los años, parece ser, fueron perdiendo virulencia). Toda esta fidelidad argumental y temática tiene su paralelismo en lo formal. Los Manetti crean una ambientación de época lujosa y sofisticada (pero no ostentosa como la del Diabolik de Bava), y desarrollan una puesta en escena medida, contenida, pero de elegante estética. No podemos decir que esté basada directamente en las imágenes del tebeo, puesto que la labor de los dibujantes de la serie, muchos de ellos fugaces, es mayormente pobre. Ni siquiera los más constantes, como Enzo Facciolo, cumplen más allá de la mediocridad, pero, precisamente esta limitación gráfica se corresponde de alguna manera con la sobriedad visual del film. A la espera de comprobar que las continuaciones no frustren los logros de esta primera entrega, cabe alegrarse, finalmente, de que una adaptación de un clásico de la cultura popular la referencie con tanto respeto y sin creerse más lista que el original.