sábado, 29 de junio de 2024

JEREMIAH JOHNSON / LAS AVENTURAS DE JEREMIAH JOHNSON




LAS AVENTURAS DE JEREMIAH JOHNSON (Sidney Pollack, 1972) es la historia de un veterano de la Guerra de Vietnam, digo de la mexicano-estadounidense (1846-1848), un Robert Redford de determinación implacable, que, hastiado de los horrores bélicos (¿desertor?) busca fortuna y soledad como trampero en las Montañas Rocosas. Su falta de experiencia le juega malas pasadas al principio y, sin comerlo ni beberlo, se ve a cargo de un niño huérfano y una mujer india que le es regalada como esposa. Con ellos acabará fundando un hogar, y por un tiempo, encontrando algo muy parecido a la felicidad. Pero todo le será arrebatado cuando el ejército americano se cruce de nuevo en su vida, provocando que los hasta entonces tolerantes indios se pongan en su contra y le declaren una fatwa. Pollack orquesta el relato como una oda a la belleza terrible de una naturaleza las más de las veces hostil, mientras que el preciso y austero guion de John Milius y el experimentado Edward Anhalt, escenifica a la perfección la máxima de Nietzsche que diez años después, el propio Milius colocará antecediendo a los créditos de Conan El Bárbaro: "Aquello que no te mata, te hará más fuerte". Una película, basada en un personaje real, y que inspirará, a su vez, a no pocos personajes de tebeo, como Buddy Longway, Ken Parker o Jonathan Cartland (incluso, al menos físicamente, al Alexis McCoy de Hernández Palacios).




viernes, 28 de junio de 2024

MULTIVERSOS... / CONAN / RED SONJA / MAD MAX / FURIOSA









Mientras visionaba FURIOSA: DE LA SAGA MAD MAX, hace ya muchas semanas, se me vinieron a la mente, en varias ocasiones, imágenes de CONAN EL BÁRBARO, la obra maestra de Milius (y una de mis pelis-favoritas-de-todos-los-tiempos); también, para mi sorpresa, de su desangelado spin-off EL GUERRERO ROJO (Red Sonja). No descubro nada al señalar las similitudes entre los universos "bárbaros" (pre y post-civilización, respectivamente) de Conan y Mad Max, aunque también son abundantes las diferencias en el espíritu de sus protagonistas y relatos, por no hablar de las que separan a Milius de George Miller. Más curioso resulta reparar en ciertos paralelismos encontrables entre el personaje femenino presentado en MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA y protagonista ahora de su propia película, y la esporádica camarada de Conan creada para los tebeos (partiendo de un personaje homónimo, pero diferente, de R.E. Howard) por Roy Thomas y Barry Windsor-Smith, y más en concreto, con su traslación cinematográfica de 1985, dirigida por un Richard Fleischer con la mente puesta en su inminente retiro, y co-protagonizada por un Swarchzenegger que no es Conan, sino Kalidor, de forma similar a como Pretorian Jack aparenta un Max Rockatansky de Hacendado en FURIOSA (y, por cierto, en ambos casos resulta recriminable que los respectivos cineastas no hayan sabido plantear un relato con protagonismo femenino sin recurrir al romance... y al aliado). Durante estas semanas no he podido dejar de darle vueltas a ésta y otras concomitancias entre ambas sagas fílmicas, lo cual me ha llevado a recoger un puñado de imágenes que creo la reflejan. Seguro que es una obsesión mía sin mayor recorrido, pero las obsesiones no es bueno quedárselas dentro.
(Por lo que respecta a FURIOSA, la peli, como tal, es un peliculón vibrante, emocionante y hermoso que convierte a Furiosa en un nuevo mito para nuestros días. Aún así, guardo más cariño por FURIA EN LA CARRETERA, aunque pueda no ser más que un alarde formal de cine de atracciones, por el recuerdo del bofetón que nos supuso para los espectadores abotargados por años de blockbusters mediocres). 




















miércoles, 19 de junio de 2024

REMINISCENCIA / REMINISCENCE

 




Lisa Joy escribe y dirige (y los Nolan Bros. producen) REMINISCENCIA (2021), un relato de corte noir (voz en off del protagonista incluida), con un escenario atractivo, una Miami semi-inundada tras una guerra futura, y que pivota en torno a un concepto de ciencia-ficción: una máquina que permite revivir momentos del pasado en toda su plenitud sensitiva, que da pie a previsibles subtextos relacionados con la nostalgia y sus trampas. Hugh Jackman no resulta convincente como enamorado atormentado por la desaparición de la misteriosa  Rebeca Ferguson, que tampoco da el tipo como femme fatale, implicada en una confusa trama de corrupción y rencillas familiares en las altas esferas, y finalmente redimida mediante el sacrificio. La realización sin brillo y la tendencia al melodrama del guion se alían para abocarnos al bostezo.



VIÑETARIA. HISTORIA UNIVERSAL DE LAS AUTORAS DE CÓMIC

 


Me faltan por leer ciento y pico de sus casi quinientas páginas y ya puedo afirmar, sin ningún tipo de duda, que VIÑETARIA. HISTORIA UNIVERSAL DE LAS AUTORAS DE CÓMIC (Cátedra) es uno de los libros sobre historieta más importantes publicados, no sólo en nuestro país, sino en el mundo, en los últimos años. Elisa McCausland y Diego Salgado han realizado una historia de las mujeres y la historieta, que lo es, al tiempo, de cómo el constructo mujer se ha codificado y mostrado en las viñetas, y de cómo ellas, las historietistas, han buscado espacios por los que colarse en un medio sometido por sistemas discriminatorios, industrias sin escrúpulos (redundancia) y sociedades pacatas. Y con el feminismo como necesaria herramienta de análisis y guía de campo. El término "universal" del subtítulo da buena cuenta de la dimensión del esfuerzo realizado por los autores, cuya exhaustividad (ya exhibida en su obra previa Supernovas. Una historia feminista de la ciencia ficción audiovisual) da lugar a una paradoja interesante: la historia de la historieta de McCausland y Salgado es la más extensa geográficamente que yo he leído, abarcando países de los cinco continentes, mucho más allá de los sospechosos habituales, y dudo mucho que exista ninguna tan completa, en ninguna lengua; para cada país, los autores presentan el debido contexto en torno a la evolución del medio en cada lugar, pero, claro, centrándose en las aportaciones femeninas, con lo cual puede resultar difícil hacerse una plena composición de lugar del global de cada caso, sobre todo en los ejemplos de las latitudes menos, o nada, estudiadas previamente. Esta discriminación inversa, resulta, hasta cierto punto, tan frustrante, imagino, como la opuesta padecida habitualmente por las mujeres, lo cual deviene en apropiada justicia poética.

viernes, 14 de junio de 2024

THE WIZARD OF OZ / EL MAGO DE OZ




No recuerdo haber visto EL MAGO DE OZ de niño, aunque supongo que sí -seguro que pasó por Sesión de Tarde más de una vez-. Pero no creo que me gustara mucho: la niña (ejem) con coletas y el look infanto-kistch de sus compis probablemente se me atragantaran. Vista hoy, me fascina estéticamente. Más allá del encanto de la historia y sus posibles lecturas inspiracionales, identitarias o políticas, o del estatus mítico de su banda sonora, lo que me asombra y deleita son el pionero Technicolor, justificado cuasi-diegéticamente, con sabiduría mercadotécnica, tras un prólogo en blanco y negro. por el tránsito -tornado mediante- del mundo real al imaginario, y el prodigioso diseño de producción, marca MGM, por la creatividad con que construyen un mundo de cuento de hadas, entre lo freak y, otra vez, kistch (el  mundo Munchkin), lo siniestro y expresionista (el bosque encantado), lo onírico y bucólico (el campo de amapolás) y lo celestial y mecánico (la Ciudad Esmeralda). Un hito iconográfico en la historia del medio, del cual destaco mi aprecio por la antonomástica Bruja mala del Oeste y sus molonísimos monos voladores.




YO ANDUVE CON UN ZOMBIE / I WALKED WITH A ZOMBIE

 




YO ANDUVE CON UN ZOMBIE (1943), es otro de los títulos emblemáticos del director Jacques Tourneur, aquí en su etapa a las órdenes del productor Val Lewton. Estos zombies tienen entre poco y nada que ver con los que reinventará George Romero: son lánguidos e imperturbables cadáveres andantes, carentes de instintos violentos ni apetitos truculentos. La historia, más que un relato de terror a lo Universal, el estándar de la época (aquí es la RKO la que produce), tiene hechuras de romance gótico, lo cual se confirma cuando averiguamos que, aunque inspirada en un artículo periodístico, está basada en la Jane Eyre de Charlotte Brontë, y, pese a que no alcanza las cotas de atmósfera malsana y onirismo de La Mujer Pantera, es intrigante y sugestiva, además de reflejar con bastante autenticidad el ambiente y folklore nativo de la ficticia isla en que se desarrolla, trasunto obvio de Haití y geografías próximas. 



martes, 4 de junio de 2024

BLAKE & MORTIMER: EL ÚLTIMO FARAÓN / LE DERNIER PHARAON ; EL ARTE DE LA GUERRA / L'ART DE LA GUERRE




Les Editions Blake et Mortimer han optado, para la continuación de las aventuras de sus héroes homónimos, y siguiendo el ejemplo de Dupuis y Spirou, Lucky Productions y Lucky Luke o Dargaud y Blueberry (se explica esta sinergia si recordamos que, en realidad, todas estas editoriales pertenecen al mismo grupo mediático: Média-Participations), por una doble línea de publicaciones. Por un lado, y desde 1996 (sin contar con la segunda parte de Las 3 Fórmulas del Profesor Sato, de Bob de Moor) Jean Van Hamme y Ted Benoit, primero, y un buen número de guionistas y dibujantes, después, han perpetuado el legado de Edgar P.Jacobs, con fidelidad a sus constantes creativas, en dieciséis álbumes hasta la fecha, dentro de lo que se consideraría la serie principal. Por otro, en 2019 se publicó El ÚLTIMO FARAÓN, un álbum con un equipo creativo de campanillas, el dibujante François Schuiten como autor de las imágenes, y el escritor Thomas Gunzig y el cineasta Jaco Van Dormael (El Nuevo Nuevo Testamento) como colaboradores de Schuiten en el guión, que presentaba un estupendo relato que rescata elementos de El Misterio de la Gran Pirámide, con protagonismo destacado de Philip Mortimer, el científico, enfrentado a una amenaza a escala global: una extraña radiación que emana del Palacio de Justicia de Bruselas produce un apagón energético, que convierte a la capital en una ciudad arrasada y se extiende por el planeta; las potencias mundiales pretenden acabar con la fuente de la radiación lanzándole misiles nucleares, pero Mortimer, temiendo una reacción en cadena que provoque un Síndrome de China, se interna en la zona cero para buscar una solución alternativa antes de que ocurra lo peor. Es una narración de atmosfera apocalíptica y alucinada, con ecos de Quatermass y El Día de los Trífidos, perfecta para que brille Schuiten y su estética decimonónica y arquitectónica, y con un final utópico que se recibe con una sonrisa y que ubica la historia decididamente fuera del canon.



En 2023, apareció en Francia y Bélgica (y hace unos meses en nuestro país), EL ARTE DE LA GUERRA, álbum en el que otro veterano historietista, el exquisito esteta Floc'h, se aviene a ofrecer su particular visión de los héroes de Jacobs. Para ello se une a los guionistas Jean- Luc Fromental y José-Louis Bocquet para idear una historia muy diferente a la de Schuiten y compañía, carente de elementos fantásticos y coprotagonizada por Olric, el recurrente villano de la serie, en una trama de supense hitchcokiano y trasfondo de Guerra Fría. Aunque intrigante y muy bien desarrollado, el episodio no presenta perturbaciones del canon y bien podría figurar entre los de la serie principal, donde Fromental y Bocquet ya han firmado otro título (junto al mimético Antoine Aubin). Lo que hace relevante la obra es el trabajo gráfico-narrativo de Floc'h. En cuanto abrimos las tapas del libro, llama la atención la propuesta del dibujante, con una número reducido de viñetas por página (en contraposición al habitual abigarramiento de las páginas de Jacobs, imitado por sus seguidores) y una composición de viñetas llena de aire, con abundancia de espacios vacíos. La sensación, por momentos, es de estar viendo una impresión ampliada y remontada de una edición anterior con mayor número de viñetas por página e, incluso, viñetas reencuadradas para ocupar mayor espacio sin añadir dibujo. O bien... páginas de historieta realizadas a base de cuadros de Roy Lichtenstein. Porque la intención obvia detrás de esta decisión estética es la de convertir cada viñeta, sobre todo las que presentan planos medios o cortos, en cuadros pop, o sea apropiarse de la apropiación Lichtensteiniana (artista admirado por Floc'h: vease Floc'h/Serigrafía "Tres" en homenaje a Lichtenstein. Fir… | Drouot.com), y sublimar así el carácter icónico de los personajes.



Dos álbumes, pues, muy distintos y muy brillantes, realizados por dos dibujantes a los que los editores ya habían acudido en el pasado para ofrecerles la posibilidad de continuar la serie, pero que prefirieron dejar madurar su arte y sus ideas hasta encontrar el momento propicio de ofrecernos unas obras de verdadera enjundia.


sábado, 1 de junio de 2024

MINIMUM WAGE


Reseña publicada previamente en U, el Hijo de Urich, número 9 (Camaleón Ediciones; marzo, 1998)


 Bob Fingerman, es un historietista de 34 años que, atraído por las vertientes más impúdicas de la sub-cultura juvenil -pornografía y gore- se inició como dibujante en revistas sicalípticas de diversa índole, transitó por publicaciones humorísticas de pelaje más bien cochambroso, entró en Fantagraphics por la puerta de Eros, con alguna obra que obtuvo, incluso, buena acogida crítica, recaló en Dark Horse para realizar una extraña pero sugerente miniserie llamada White Like She, se arrimó en busca de sustento a Marvel y DC con alguna portada pintada y a Cosmic Comics (aquello de Roger Corman) con algunos guiones y, por fin, afrontó la realización de una obra más personal, con la creación, de nuevo para Fantagraphics,, de MINIMUM WAGE, serie que debutó en 1995 con un tomo de 76 páginas y que se continúa actualmente en un comic-book de comparecencia irregular del cual han aparecido cinco números hasta la fecha (recopilados recientemente en un segundo libro). En Minimum Wage, Fingerman practica una historieta anclada en su realidad circundante, con evidente poso autobiográfico, que , como suele ocurrir  en este ¿género? es, en sus mejores momentos, perspicaz, sensible o mordaz, y, en los peores, autoindulgente y previsible. Lo que cuenta Fingerman es, ni que decir tiene,, su propia vida; sus personajes, Rob y Silvia, trasuntos de él mismo y su esposa. Así las cosas, , Minimum Wage propone un escenario humano que nos suena mucho: pareja enamorada que malviven a base de curros poco gratificantes, que se lanzan a la aventura de la convivencia en pareja, que tienen un montón de amigos pelín freakies... 

Sin emabargo, el ingrediente que más llama la atención en MW, por su abundancia y por su peculiar tratamiento, es el sexo. En MW hay mucho sexo. Prácticamente no hay número sin, al menos, una escena sexual, y, en algunos, varias (el primer tomo , por supuesto, está repleto de ellas), los diálogos y monólogos interiores de Rob (la voz narradora), acaban derivando, en las más de las ocasiones, a algún asunto sexual; Rob (Bob) trabaja (claro) en revistas porno; incluso en un simple paseo de los personajes por las calles de la ciudad (New York), no deja Fingerman de resaltar los elementos sexuales posibles. El mundo en el que se mueven es, por otro lado, el de un ambiente, no marginal, pero sí poco convencional. Es un mundo de homosexuales militantes, de artistas que practican el malditismo vocacional, de ufanos pornógrafos, performances sado-maso, piercing a mansalva... De tebeos también, aunque no tanto como se podría esperar. Tratándose del (auto) retrato de un joven historietista, no podía faltar un episodio ambientado en una comicon, pero también entonces prevalece el enfoque procaz y crudo y lo que podía haberse quedado en un típico festival de guiños para iniciados y de cameos, se convierte de nuevo en un escaparate de la conducta sexual de algunos de los personajes de la serie (incluso el inevitable chiste "trekkie" es de índole genital). En fin, el mejor ejemplo del uso que hace Fingerman del sexo como elemento destacado de la serie, lo hallamos en el episodio en que se descubre el embarazo de Silvia. La alarma acerca de su estado de buenaesperanza se dispara cuando, en plena actividad amatoria, de los pechos de ella comienzaa a manar leche. ¿Poco sutil? Todo lo contrario, en mi opinión, El talento de Fingerman reside, precisamente, en que toda este "tensión sexual" casi permanente resulte natural, y a la vez reveladora de las particularidades de los personajes. Oscilando entre lo patético y lo eufórico, el tratamiento del sexo en MW es realista y creíble y dota de personalidad a la obra. 

Sin contar con la ética creativa radical e incorruptible de un Spiegelman o un Crumb, o un Bagge, pero sin enfangarse en la ciega supeditación comercial del company man, del "currito-feliz-porque- le-pagan-por-jugar-con-sus-juguetes-de-la-infancia", o del cínico que explota un cierto talento para descollar en un medio que realmente desprecia, , Fingerman ha ido trazando una carrera, si bien no excelsa, sí honesta e interesante, comparable a las de otros autores de su generación: Terry LaBan (practicante de un inteligente humor en Unsupervised Existence y Cud, y habil guionista comercial en la serie Grendel y en cosas de Vertigo y Dark Horse); Evan Dorkin (humorista ácido y alocado en Dork! y en Instant Piano, y con trabajos mainstream para Marvel y Dark Horse); Bernie Mireault (delicioso e inclasificable creador de The Jam, excelente dibujante y colorista para Grendel y DC); y más (Dave Cooper, Jeff Nicholson, Ed Brubaker...). Fingerman no es Crumb o Spiegelman o Bagge, ya digo, como tampoco lo son la mayoría de jóvenes autores alternativos norteamericanos que han ido apareciendo y siguen haciéndolo, cada vez en mayor número, durante la segunda mitad de la década de los 90. Los Crumn, los Spiegelman y Bagge escasean, huelga decirlo, en todo el mundo y en cualquier medio. así que bienvenidos sean los Fingerman.