LAS AVENTURAS DE JEREMIAH JOHNSON (Sidney Pollack, 1972) es la historia de un veterano de la Guerra de Vietnam, digo de la mexicano-estadounidense (1846-1848), un Robert Redford de determinación implacable, que, hastiado de los horrores bélicos (¿desertor?) busca fortuna y soledad como trampero en las Montañas Rocosas. Su falta de experiencia le juega malas pasadas al principio y, sin comerlo ni beberlo, se ve a cargo de un niño huérfano y una mujer india que le es regalada como esposa. Con ellos acabará fundando un hogar, y por un tiempo, encontrando algo muy parecido a la felicidad. Pero todo le será arrebatado cuando el ejército americano se cruce de nuevo en su vida, provocando que los hasta entonces tolerantes indios se pongan en su contra y le declaren una fatwa. Pollack orquesta el relato como una oda a la belleza terrible de una naturaleza las más de las veces hostil, mientras que el preciso y austero guion de John Milius y el experimentado Edward Anhalt, escenifica a la perfección la máxima de Nietzsche que diez años después, el propio Milius colocará antecediendo a los créditos de Conan El Bárbaro: "Aquello que no te mata, te hará más fuerte". Una película, basada en un personaje real, y que inspirará, a su vez, a no pocos personajes de tebeo, como Buddy Longway, Ken Parker o Jonathan Cartland (incluso, al menos físicamente, al Alexis McCoy de Hernández Palacios).





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