domingo, 28 de septiembre de 2025
Es de celebrar que Joaquín López Cruces haya retornado a la historieta, después de muchos años de ausencia (que yo sepa). Su labor en El Otro Mundo (Astiberri, 2025), sobre un guión de Enrique Bonet, es brillante como era de esperar, exhibiendo una línea desnuda, impoluta y sinuosa, con la cual recrea figuras y escenarios tan bellos como expresivos, por más que personalmente hecho de menos la elegancia, sofisticación y sensualidad de su pincel en obras anteriores como Sol Poniente (1986). La historia parte de una interesante premisa: las reacciones favorables y adversas con las que se enfrenta un grupo de educadores de las Misiones Pedagógicas del gobierno de la Segunda República en una atrasada aldea de las Alpujarras. Hay una acertada recreación de ambientes y modos de ser, así como del conflicto entre unas mentes progresistas e idealistas y otras retrógadas e inmovilistas. Funciona peor, sin embargo, la inclusión de una trama de abusos sexuales a una menor, más tremendista, y que no acaba de resultar orgánica.
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