
Si ya la integración del héroe arácnido en la continuidad narrativa de los films producidos por Marvel Studios (previo acuerdo con la responsable de su cinco previas apariciones cinematográficas, Sony) no gozó del derecho a efectuarse mediante un largometraje al efecto (a diferencia de, por ejemplo, Ant-Man), debiendo conformarse con materializarse como subtrama cómica de Captain America: Civil War, su debut en película nominalmente propia, SPIDERMAN: HOMECOMING, prolonga aún más el agravio comparativo, al mantener la condición del otrora puntal de La Casa de las Ideas como becario de un Iron Man roba-planos, y abundar en la desnaturalización del personaje (ya anticipada en los tebeos) mediante la incorporación de un disfraz electronizado. Si bien el guion acierta, por ejemplo, tanto al dotar al villano (un, por lo demás, irreconocible Buitre) de una cierta motivación para su villanía, así como al presentarlo como padre del interés romántico de Peter Parker, siguiendo así la tradición stanleeniana de entreverar la vida personal del protagonista con sus vicisitudes superheroicas, el tono del film se mantiene siempre alejado de los mejores momentos de las historietas, haciendo uso y abuso de la comedia y la verborrea y sin ofrecer ni traza del angst nerd (1) de Lee/Ditko, o del hip soap (2) de Lee/Romita.(1) Angustia existencial del empollón rarito.
(2) Melodrama enrollao y modernete.
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