jueves, 1 de agosto de 2024

SUBMARINE PATROL





Durante la Primera Guerra Mundial (aunque la película esté rodada a las puertas de la Segunda), la indisciplinada tripulación de un viejo barco antisubmarinos recibe un nuevo capitán, que viene dispuesto a convertirlos en marinos de primera. En no mucho tiempo, el capitán consigue su objetivo, y cuando tras dar caza a su primer submarino alemán uno de los marinos pregunta: "¿no deberíamos alegrarnos?", su compañero le responde consternado: "No", y plano a plano vemos a los tripulantes saludando marcialmente, mientras suena un toque fúnebre de campana ordenado por el capitán en honor de los enemigos fallecidos. Es la escena más llamativa de SUBMARINE PATROL (John Ford, 1938), y probablemente la más celebrada en su momento, pero resulta más interesante comprobar como Ford logra en este film una agilidad narrativa, una viveza en la puesta en escena, una credibilidad en la reproducción de la actividad a bordo del navío, tanto en lo cotidiano como en el combate, plenamente modernas. El guion también contribuye, haciendo énfasis en la actitud desenfadada del grupo de marinos, y aligerando el drama de la trama amorosa. Con tan sólo unos retoques de aggiornamiento, podría funcionar hoy día.





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