jueves, 22 de agosto de 2024

FRANCIS, BROTHER OF THE UNIVERSE

 



Estaba un día un representante comercial de Marvel Comics en Japón tomándo café con un franciscano, cuando este le propuso: "¿y por qué no publica Marvel un tebeo dedicado a Francisco de Asís? Así está explicado, en la introducción al susodicho tebeo, el inicio de una relación de años entre Marvel y la iglesia católica que daría como fruto varios comic-books: FRANCIS, BROTHER OF THE UNIVERSE (1980), The Life of Pope John Paul II (1982), Mother Teresa of Calcuta (1984) y, en una segunda tanda, The Life of Christ; The Easter Story (1990) y The Life of Christ: The Christmas Story (1993). En mi archivo figura el primero de ellos, adquirido hace muchos años llevado por la curiosidad al ver su curioso título, sin más referencia (Era Pre-Internet), en el catálogo de la tienda Mile High. No fue poca mi sorpresa, al descubrir un tebeo escrito por Jo (Power Man & Iron Fist) Duffy y dibujado por John (Conan et al) Buscema, con entintado de Marie Severin y asesoría del citado franciscano, el Padre Roy Gasnick, impulsor del proyecto y de otros como el biopic sobre la vida del santo realizado por Franco Zeffirelli. Se trata de un trabajo competente que mediante una narrativa puramente marveliana, pero rebajada de tono, presenta varios pasajes significativos de la vida (o leyenda) del Santo, desde el chavalote fiestero y belicoso, que descubre el sufrimiento en las prisiones enemigas y sufre una "caída del caballo" (sin caballo), que le lleva a fundar una orden basada en el voto de pobreza y eln seguimiento de las sagradas escrituras, a inspirar a las clarisas, a visitar Tierra Santa, a tener visiones místicas varias, y a coleccionar estigmas hasta el día de su muerte. En fin, lo que es una vida de santo.
Francis, Brother of the Universe, que contó con repetidas ediciones hasta 2007 y traducciones a varios idiomas, incluido el castellano, por editoras católicas, pertenece a un tiempo en el que Marvel (y DC) aún tenía autonomía, a pesar de haber dejado de ser una empresa "familiar" y formar ya parte de Cadence Industries, y aún buscaba ser relevante por lo que publicaba y no sólo por las posibles adaptaciones de sus creaciones a otros medios.


[Datos extraidos de: Back Issue nº 37 (dic., 2009; TwoMorrows)]


lunes, 19 de agosto de 2024

LLAMAN A LA PUERTA / KNOCK AT THE DOOR




LLAMAN A LA PUERTA (2023), el penúltimo largometraje de M. Night Shyamalan, plantea un dilema moral de calado: el sacrificio individual en aras de la supervivencia de la humanidad, nada menos. Para ello, el guion, basado en una novela, recurre a una recreación remodelada del Apocalipsis bíblico, planteando la ordalía a la que se ven sometidos un matrimonio (homosexual) y su hija, cuando se les presentan cuatro individuos que profetizan el inminente fin del mundo, sólo eludible si la familia accede al sacrificio de uno de los miembros. Si no toman una decisión, se consumará la catástrofe y serán las últimas personas vivas en la tierra. La familia se debate entre el horror y la incredulidad, pero, cada vez que se niegan as tomar una decisión, uno de los cuatro visitantes es asesinado por los otros, desatando una de las cuatro hecatombes que han de acabar con la humanidad. La película está muy bien escrita y filmada con la brillantez habitual en Shyamalan, con gran precisión en su puesta en escena, que transmite la inquietud y las dudas que propone el relato. Mi problema con la película reside en la forma en que es usada la temática bíblica, desnudada de cualquier alusión religiosa, empleada más como un ardid narrativo, un recurso como de juego de rol, casi un gimmick publicitario. ¿Para qué recurrir al "lore" bíblico" si no hay inteción de profundizar en él? Me ha transmitido una sensación similar a la que experimenté con lecturas recientes como Al Este del Oeste, de Hickman y Dragotta, que también reinterpretaba el Apocalipsis bíblico y sus Cuatro Jinetes en clave de distopía futurista, o The Wicked + The Divine, de Gillen y McKelvie, con su uso de los dioses y diosas de  la mitología universal,  sometidos también a un ritual de nuevo cuño ("Cada noventa años, doce dioses regresan como jóvenes. Los aman. Los odian. En dos años, mueren todos") arbitrario y desvinculado de los mitos originales. No son malos tebeos, ni Llaman a la puerta es una mala película, pero este empleo de referencias culteranas, principalmente de índole religiosa, extraídas de su contexto, banalizadas y reducidas a una utilidad estética, no deja de chirriarme y resultarme caprichoso y gratuito.



SPIROU: LA ESPERANZA PESE A TODO / L'ESPOIR MALGRÉ TOUT, 4



... y cuatro. El último tomo de LA ESPERANZA PESE A TODO, la saga protagonizada por Spirou y escrita y dibujada por Emile Bravo, es básicamente un epílogo (de tan solo 46 páginas), en el que vivimos la llegada de los libertadores Aliados, no exenta de drama, y los primeros conflictos propiciados por la caza de colaboracionistas, anticipándonos que no todo en la paz va a ser un camino de rosas. Por su parte, Spirou y Fantasio, tras vivir reencuentros deseados y otros no tanto, se disponen a iniciar una nueva vida llena de aventuras, de muy distinto calado a las recién experimentadas, poniendo rumbo a Champignac. Un final que es un principio.

jueves, 1 de agosto de 2024

SUBMARINE PATROL





Durante la Primera Guerra Mundial (aunque la película esté rodada a las puertas de la Segunda), la indisciplinada tripulación de un viejo barco antisubmarinos recibe un nuevo capitán, que viene dispuesto a convertirlos en marinos de primera. En no mucho tiempo, el capitán consigue su objetivo, y cuando tras dar caza a su primer submarino alemán uno de los marinos pregunta: "¿no deberíamos alegrarnos?", su compañero le responde consternado: "No", y plano a plano vemos a los tripulantes saludando marcialmente, mientras suena un toque fúnebre de campana ordenado por el capitán en honor de los enemigos fallecidos. Es la escena más llamativa de SUBMARINE PATROL (John Ford, 1938), y probablemente la más celebrada en su momento, pero resulta más interesante comprobar como Ford logra en este film una agilidad narrativa, una viveza en la puesta en escena, una credibilidad en la reproducción de la actividad a bordo del navío, tanto en lo cotidiano como en el combate, plenamente modernas. El guion también contribuye, haciendo énfasis en la actitud desenfadada del grupo de marinos, y aligerando el drama de la trama amorosa. Con tan sólo unos retoques de aggiornamiento, podría funcionar hoy día.