miércoles, 27 de marzo de 2024

ENGENDRO MECÁNICO / DEMON SEED



Paradoja temporal: el título original de ENGENDRO MECÁNICO (Donald Cammell, 1977) es Demon Seed, o sea, La Semilla del Diablo, que es como se tradujo, liberrimamente, el original Rosemary's Baby en 1968. ¿Premonición del traductor de ésta? ¿Estuvo el autor de la novela de la que deriva la película del 77 de vacaciones en España? Ambos filmes coinciden en su premisa principal: una mujer es forzada a concebir un hijo no humano. Ahí acaban las similitudes. La obra de Polanski (y de Ira Levin) utiliza el elemento fantástico para sugerir terrores humanos y cotidianos, mientras que la de Cammell es una pura fantasía que lleva a un extremo absurdo el tema (hoy en auge, aunque, desde luego, no novedoso) de la inteligencia artificial. De maneras vulgares, aunque pretenciosas (incluyendo imágenes creadas por un director de cine experimental), y sin ápice de la capacidad de crear atmósfera y evocación de su precedente, Engendro Mortal transita por el exploit morboso al mostrar el calvario de la, en otras ocasiones, maravillosa, aquí, bastante desubicada, Julie Christie, a manos (o mano, más exactamente) de un supercomputador que se sale de madre y pretende convertirla en idem, derivando al pulp irredento, cuasi trash, en su desopilante escena final.



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