El ocaso de los superhéroes (2) Mis admirados Elisa McCausland y Diego Salgado han comentado en varias ocasiones que, ante la actual situación de estancamiento creativo del género superheróico en lo audiovisual (también en lo historietístico, pero eso es tema para otra ocasión), sólo queda esperar la aparición de francotiradores que desde lo alternativo ofrezcan obras con visiones nuevamente estimulantes. SAMARITAN (Julius Avery, 2022) no será una de esas obras. No sé que interés movió a los responsables de esta película, pero dudo que fuese el aportar algo relevante y/o novedoso al género. Desde luego, no les ha salido eso. ¿Era su intención remedar el celebérrimo personaje stalloniano del underdog autoreivindicado a base de esteroides, adaptándolo a la moda del superhéroe, a ver si suena la campana franquicial para Balboa Productions? Porque eso es lo que les ha salido. La escena de prólogo, con su estética de rotoscopia saturada (quizá como alusión a su origen como tebeo ultraignoto), es lo único en toda la peli que ofrece una cierta voluntad estética y expresiva (aunque sea, macarra).




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