miércoles, 27 de diciembre de 2017

COLOSSAL




En COLOSSAL (Nacho Vigalondo, 2016), Anne Hathaway tiene un problema con la bebida que acaba afectando a su vida sentimental y profesional. Al volver a su ciudad natal y reencontrarse con su amigo de infancia, Jason Sudeikis, descubre, sin embargo, que el alcoholismo de éste tiene consecuencias aún más oscuras, liberando en él facetas siniestras de celos, manipulación y violencia. Explicado de forma adecuadamente escueta como consecuencia de un extraño fenómeno experimentado en la niñez, la crecientemente turbia relación entre ambos adquiere de repente un sorprendente reflejo de corte fantástico: sus peleas son mimetizadas a miles de kilóometros de distancia, en Corea del Sur, por un gigantesco robot y un monstruo kaiju. La épica de estas batallas, retransmitidas a todo el mundo, eleva el drama personal a categoría universal, en un brillante recurso pleno del ingenio ya demostrado por Vigalondo en sus trabajos anteriores, pero que aporta esta vez un nivel de emoción y reflexión superior, en lo que supone un paso adelante en una carrera más que interesante.

jueves, 21 de diciembre de 2017

SPIDERMAN: HOMECOMING


Si ya la integración del héroe arácnido en la continuidad narrativa de los films producidos por Marvel Studios (previo acuerdo con la responsable de su cinco previas apariciones cinematográficas, Sony) no gozó del derecho a efectuarse mediante un largometraje al efecto (a diferencia de, por ejemplo, Ant-Man), debiendo conformarse con materializarse como subtrama cómica de Captain America: Civil War, su debut en película nominalmente propia, SPIDERMAN: HOMECOMING, prolonga aún más el agravio comparativo, al mantener la condición del otrora puntal de La Casa de las Ideas como becario de un Iron Man roba-planos, y abundar en la desnaturalización del personaje (ya anticipada en los tebeos) mediante la incorporación de un disfraz electronizado. Si bien el guion acierta, por ejemplo, tanto al dotar al villano (un, por lo demás, irreconocible Buitre) de una cierta motivación para su villanía, así como al presentarlo como padre del interés romántico de Peter Parker, siguiendo así la tradición stanleeniana de entreverar la vida personal del protagonista con sus vicisitudes superheroicas, el tono del film se mantiene siempre alejado de los mejores momentos de las historietas, haciendo uso y abuso de la comedia y la verborrea y sin ofrecer ni traza del angst nerd (1) de Lee/Ditko, o del hip soap (2) de Lee/Romita.(1) Angustia existencial del empollón rarito.
(2) Melodrama enrollao y modernete.

martes, 19 de diciembre de 2017

YO FUI GUÍA EN EL INFIERNO




Ya veterano representante de la generación de historietistas valencianos de fines de los noventa y principios de los dosmil, Gerard Miquel, en su primera obra de larga extensión Yo fui guía en el infierno (Desfiladero Ediciones), ha adaptado una novela de Fernando Arias, que narra el viaje realizado en 1792 por el botánico Cavanilles, por cuenta del rey Carlos IV, por la agreste región de la Hoya de Castalla (Alicante), en compañía del joven guía Ángel; relato mediante el cual quedan expuestos los conflictos de la época, entre el pensamiento ilustrado y progresista y los atavismos y supersticiones de las zonas rurales, y que, en la versión de Miquel adquiere en su tramo final un clímax terrorífico y semi-fantástico, resuelto con estupendo brío expresivo por el inteligentemente ingenuo grafismo del autor.