martes, 4 de noviembre de 2025

24 HOUR PARTY PEOPLE (Michael Winterbottom, 2002) es una película muy interesante formalmente. Steve Coogan interpreta a Tony Wilson, figura televisiva y promotor musical responsable de las salas The Factory y The Haçienda (sic), y del sello de igual nombre que la primera, ejerciendo de personaje central y narrador meta-consciente de un relato que, aunque expuesto en imágenes de gran verisimilitud, juega con la mezcla de hechos reales, suposiciones y bulos demasiado atractivos para no ser dados por buenos ("print the legend") para recrear, no una historia detallada y fiel a la realidad, sino el espíritu de unos personajes - músicos, productores, técnicos y seguidores-, que tuvieron protagonismo en el tránsito entre el post-punk y la década de los 80, dando vida a la escena sonora y de hedonismo contracultural del sonido Madchester. La película, razonablemente hagiográfica, incluyendo su sentido recuerdo a Ian Curtis (Joy Division) y su retrato carismático del también fallecido Wilson y su peculiar ética ejecutiva, que le llevaba a redactar con su propia sangre contratos que daban toda la libertad creativa y los derechos autorales a las bandas con las que firmaba, es divertida y fluida, pero, por supuesto, su disfrute dependerá del grado de afinidad del espectador hacia el tema tratado.