PENÉLOPE (Arthur Hill, 1966) es un vehículo al servicio de Natalie Wood, en el que ella está estupenda, pero la película, sin embargo, no acaba de funcionar. El guion (basado en una novela firmada con heterónimo por Howard "Espartaco" Fast) apunta a la comedia romántica con destellos de screwball, pero falla en lo fundamental: hacer reir, y como mucho se ve con una leve sonrisa, principalmente por la entrega de una Natalie Wood que, sin embargo, no logra evitar que su personaje de esposa aburrida que decide llamar la atención de su marido, atracando el banco que éste dirige, resulte forzadamente encantador y cabezahueca. Aciertos como la fotografía de los escenarios neoyorquinos y la banda sonora, con su pegadiza canción de créditos, obra de Johnny Williams (sí, ese Johnny Williams) no impidieron que la película fuese un fracaso y la Wood, que atravesaba por un momento emocional complicado, se pasó los siguientes tres años sin querer trabajar.




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