

Mi principal problema con CIVIL WAR (Alex Garland, 2024) es que, a pesar de su título y del énfasis puesto en el tema durante la campaña promocional, la película podría estar ambientada en cualquier conflicto bélico, real o de ficción. Por mucho que la coyuntura propicie trazar correspondencias entre la situación planteada en el film y el estado emocionalmente turbulento que vive actualmente la sociedad y la política estadounidense, e incluso algunas imágenes del film remitan a otras recientemente vistas en los noticieros, Garland, guionista y director, no parece tener nada que aportar a la conversación, limitándose, como resulta ya patente en su obra, a desarrollar situaciones impactantes (epatantes), sin profundizar en su contexto. La película resulta, así, entretenida, manteniendo la expectación sobre qué nueva barrabasada ocurrirá a continuación, pero sin que se plantee ninguna reflexión ni sobre los acontecimientos, ni sobre los personajes, arquetipos de la periodista quemada, la joven novata que descubre la fuerza de la adrenalina, o el viejo sabio y prudente... Garland es un guionista con muy buena técnica y un director hábil, pero resulta mucho más honesto, en un producto abiertamente comercial como DREDD (Pete Travis, 2012), donde figura solo como guionista, pero se le atribuye papel destacado también en la dirección, que en sus trabajos de autor, en los que su dedicación a cuestiones candentes resulta en exceso oportunista.


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