Después de cinco westerns seguidos, San Peckimpah se estrenó, entre borrachera y borrachera, dirigiendo un relato contemporáneo con PERROS DE PAJA (1971), un film cuyo nivel de violencia y misantropía deja a Grupo Salvaje a la altura de un cuento infantil. El joven matrimonio formado por Dustin Hoffman (37 años, por entonces) y Susan George (20 primaveras), se instala en un pueblito de la campiña inglesa en busca de paz y tranquilidad y se encuentra con una, no muy creíble, caterva de paletos sedientos de cerveza, sexo y sangre; preferiblemente todo a la vez. Toda la película es una constante exhibición de tensión narrativa, misantropía, y ambigüedad moral (de lo narrado y de la intención del narrador) que alcanza su climax (pun intended) con la escena de la violación de la mujer, tan repulsiva como fascinante (pasto de la censura durante décadas), y se extiende hasta el final, cuando la víctima adquiere la ferocidad de los atacantes. Pelín tremendista, pero muy potente.





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