viernes, 23 de febrero de 2024

PREDATOR: LA PRESA / THE PREY





Lo primero que me vino a la cabeza viendo PREDATOR: LA PRESA, la nueva entrega de la franquicia de los rastafaris de otra galaxia, fue lo improbable de su protagonista, una adolescente nativo-americana, por dos motivos: la anormalidad de que una mujer albergue pulsiones guerreras en una cultura que tradicionalmente las relega a funciones domésticas; y la escasa credibilidad de que una persona joven y menuda se enfrente a un monstruo superpoderoso con mayor éxito que un buen número de hombres curtidos en la caza y la lucha.Posteriormente, averigüé que la película fue objeto de una cierta oleada de odio en redes, que la atacó con penosos criterios antifeministas y de predecible corte conspiranoico, lo cual me llevó a replantearme un tanto mis ideas. ¿Acaso no es igual de cuestionable, y de espuria motivación económica, el auge del protagonismo femenino y empoderado en las narraciones actuales, que lo fue en su momento el apogeo de los action heroes mazados y reaccionarios? ¿Es mucho más creíble que Dutch/Schwarzenegger se acabe cargando al predator, que si lo hace Naru/Midthunder? ¿Sobre todo, cuando estamos hablando de ficción?

En fin, no sé. El caso es que la peli, partiendo de un esquema argumental muy similar al del film matricial, sitúa a la saga en un nuevo marco temporal que la expande, aunque, al mismo tiempo, reduce la escala de producción respecto a las anteriores entregas, renunciando a la condición de blockbuster, en un movimiento no disimilar al de otra franquicias "rescatadas" por plataformas. Así las cosa y aunque contiene imágenes hermosas de las llanuras que habita la tribu bajo la inmensidad del cielo y una tensión y momentos de violencia sorprendentes para una ficción de protagonismo juvenil, su factura no sobrepasa la de cualquier producto de streaming. Y ése es su verdadero problema.




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