Angawa, Nikima: después de zamparme las últimas (y progresivamente mediocres) peliculas tarzanescas de Johnny Weissmuller que me faltaban por ver, me dio por revisitar su versión "seria", GREYSTOKE: LA LEYENDA DE TARZÁN, EL REY DE LOS MONOS. Y ocurre que me creo menos a los monos de ésta que a los de la saga de los años 30. No me refiero a que me resulten más realistas los disfraces de mono de antaño que los animatrónicos de Rick Baker, sino a que me es más fácil aceptar las monadas de esa Chita a la que sólo le falta hablar, (o esos elefantes acudiendo en tropel a la llamada del heroe) en el contexto de fantasía ingenua y más familiar que pulp de los filmes clásicos, que los gestos cuasi humanos del "padre" de Tarzan, perdón: Lord Greystoke, al reconocer (!) a su vástago, en flagrante conflicto con el tono realista y cabal que Hugh Hudson pretende, y mayormente consigue, para su relato. Por lo demás, es una película excelente, muy bien escrita y filmada con una fotografía espléndida.
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