viernes, 26 de enero de 2024

SANJURO






Me costó cogerle el punto a SANJURO (Akira Kurosawa, 1962). Teniendo recientes los visionados de la monumental Los Siete Samurais y de Yojimbo (de la cual, Sanjuro es supuesta secuela), me descolocaron las diferencias en tono y forma entre aquellas y esta: nada de la épica desolada, del arrebato visual, de la suciedad, del azote de los elementos, presentes en aquellas (y en otras: Rashomon, La Fortaleza Escondida). Aqui, la historia del Samurai errante que ayuda a los jóvenes de un clan a enfrentarse a un gobernante corrupto, es puesta en escena en pulcros escenarios de interior, con encuadres cerrados y composiciones geométricas, y mayor abundancia de diálogos que de escenas de acción. Y un tono extraño al principio, con momentos de humor que se van incrementando conforme avanza el metraje, más una sorprendente pelea final, que otorga una dimensión añadida de, al mismo tiempo, dramatismo y locura.

(Y tras el visionado, una idea tonta me sobreviene: un tipo chuleta y bregado que ayuda a unos panolis que no paran de meter la pata a desenmascarar a un ricachón mafioso... ¿Super samurai en la aldea, anyone?)

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