viernes, 9 de marzo de 2018

LA ENCRUCIJADA



Afirma Paco Roca en las páginas finales de LA ENCRUCIJADA (Astiberri, 2017), que la convivencia con José Manuel Casañ durante la realización de esta obra le ha servido -a él, que confiesa carecer de instinto musical alguno- para comprender mejor el proceso de creación de las canciones. No creo que esto quede reflejado explícitamente en el libro, pero lo que sí lo está es el mismo proceso de realización de este álbum. Partiendo de una idea inicial que no le satisfacía -la representación en forma de historietas de las canciones del disco de Seguridad Social que acompaña al libro (o viceversa)-, Roca nos expone sus dudas acerca de cómo reconducir el proyecto, sus inseguridades respecto al rumbo de su carrera artística, los condicionantes externos que dificultan y alteran la realización del trabajo y otros detalles reveladores de su forma de afrontar la labor creadora y los imponderables a que esta puede verse sometida. Junto a esta faceta confesional, casi una versión extendida de sus Memorias de un hombre en pijama, el grueso del libro lo conforma, en inteligente decisión que debiera satisfacer a los fans del músico, la recreación de las charlas mantenidas con Casañ durante las sesiones de grabación del disco, en las que se traza la trayectoria del músico y su grupo (o grupos, mejor dicho), extrapolable en buena medida a la de los grupos del pop/rock español en general, aderezada con reflexiones en torno a las motivaciones de la creación, el éxito y el fracaso, el compromiso artístico, la ortodoxia y el mestizaje, etc. entre las que Roca introduce repetidos paralelismos respecto a música e historieta que no me parecen del todo pertinentes y que, en todo caso, aparecen descompensados frente a la preponderancia de la temática musical. En un tercer nivel, completan el álbum el conjunto de historietas inspiradas por las canciones del disco que, siguiendo el concepto de recreación cronológica de distintos estilos musicales vinculados al rock desde una perspectiva latina, adoptan variados grafismos referentes a las distintas épocas, y que tienen como nexo a un ser (¿ángel o demonio?) que ofrece la inspiración creadora, pero que también puede conducir, sin la mediación de la razón, dice Roca, a la aparición de monstruos. Aunque me queda la duda de que la historieta sea un medio adecuado para realizar la transcripción de una larga conversación como la que ocupa la mayor parte de esta obra, la conjunción de los tres niveles narrativos mencionados está urdida con habilidad y oficio y da como fruto una lectura agradable, pese a que sin duda se trata de una obra menor en la trayectoria de Paco Roca.