jueves, 18 de enero de 2018

LOS DIENTES DE LA ETERNIDAD





El protagonista de LOS DIENTES DE LA ETERNIDAD, el vikingo Gylfi, aparece ante las puertas del Valhalla, buscando la forma de expiar un angustioso sentimiento de culpa. El viejo guerrero se planta en el mundo de los dioses nórdicos (por el método más expeditivo, como descubriremos avanzada la narración), llevado por motivos egoístas. Sin embargo una vez allí se verá convertido en peón del destino o, lo que es lo mismo, del designio divino de Odín, que le otorga un papel esencial en la recreación del ciclo eterno del Ragnarok que los autores, Jorge García y Gustavo Rico, llevan a cabo.
Haciendo gala de una fantasía desbordante a la hora de plasmar gráficamente los seres mitológicos que pueblan la narración (con presencia de la plana mayor de los dioses -Odín, Freya, Thor, Tyr, Heimdal-, más un potente team-up de monstruos y villanos -Loki, Surtur, Fenris, la serpiente de Midgard-), dosificando sabiamente el aliento épico propio del relato del crepúsculo de los dioses, el drama intimista del traidor Gylfi acosado por el remordimiento, y un humor sutil y juguetón (presente sobre todo, pero no únicamente, en los epígrafes de cada capítulo), "Los dientes de la eternidad" es un tebeo espectacular y absorbente del que, a pesar de la brillantez incontestable del guion, no podemos sino destacar la labor gráfica de Gustavo Rico, poseedor de un trazo y una iconografía plenamente personales y de una fuerza arrolladora.
Un trabajo verdaderamente impresionante, que lo resulta aún más si tenemos en cuenta que la mayor parte de la primera mitad de la historia (ochenta y tantas páginas), publicada en 2010 por De Ponent, han sido redibujadas para la edición íntegra de Norma (mayo de 2016).
Por cierto, que me resulta imposible decidir cual de las dos versiones me gusta más. A poder ser, recomiendo hacerse con ambas.

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